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Introducción        Delfinoterapia              Equinoterapia          Terapia con perros        Terapia con otros animales

 

 

GATOS

 

Cuando alguien llega por primera vez a una casa en la que habita un  gato, es el primero que detecta  si  son personas con energías positivas, tranquilas, sosegadas y de buenas vibraciones, colocándose a los  pies de la persona recién llegada si les gusta o interesa, o marchándose lejos hasta que haya  desaparecido.

Los gatos no se estresan  y con su ronroneo fomenta las emociones positivas, nos devuelven efectos de tranquilidad y calma, y sus pequeñas señales de afecto son muy bien recibidas por sus dueños. Es uno de los animales como terapia recomendado especialmente para personas que están o se sienten muy solas y no pueden dedicar mucho tiempo al cuidado de su mascota. El comportamiento silencioso, tranquilo e inalterable de este animal transmite sosiego y relax a su cuidador, lo que contribuye a disminuir el nivel de estrés y ansiedad de las personas.  Se ha verificado  que personas con problemas psicológicos mejoraban al tener la compañía de un gato. Acariciar, hablarle o leer en su presencia,  baja las constantes de tensión arterial, frecuencia de respiración y latidos cardiacos. El gato  consigue absorber energías negativas que destruyen o descompensan la placidez del ser, y las devuelven de nuevo a nuestros centros energéticos ya regenerados y reestructurados. El   Instituto de Investigación Animal de Carolina del Norte, en Estados Unidos demostró que el ronroneo constituye un mecanismo curativo similar al tratamiento con ultrasonidos en medicina humana. 

Está demostrado que en determinados problemas de niños solitarios o autistas, los gatos consiguen con su mágica presencia sacarles la mejor de las sonrisas a través de la comunicación expresa del contacto y las caricias, o visualizando simplemente las posturas particulares que los mininos adoptan a veces, y que tanto entretienen y divierten.  El hecho de sostenerlo y acariciarlo muy a menudo facilita la movilidad de los brazos y permite un mayor control muscular.

 

 

La terapia asistida con gatos potencia el sentimiento de empatía, suele ser muy útil en personas con problemas mentales, personas que viven en situaciones críticas como reclusos o niños que viven en barrios marginales. El contacto físico es muy importante para desarrollar la salud mental y fomentar el crecimiento emocional de la persona, este tipo de terapias suele ser muy eficaz con los niños y las personas con problemas de autoestima. Tanto las cárceles como las residencias de ancianos o psiquiátricos no suelen ser lugares agradables y acogedores, la presencia de gatos puede invertir de forma significativa esta situación, de hecho, se ha comprobado que en las cárceles donde han entrado animales con esta finalidad, el nivel de violencia ha disminuído.

Muchas personas cuando están enfermas o atravesando situaciones dificiles, constantemente enfocan sus pensamientos en sus problemas, su dolor, al estar en contacto con animales es más fácil que varíe el enfoque y puedan dirigir sus pensamientos hacia el gato y el bienestar del animal.

 

 

 

ANIMALES DE GRANJA (Gallinas, patos, conejos, cerdos, ovejas, cabras...) y OTROS (pájaros)

 

Cuando establecemos relaciones con los animales que forman parte de una granja, como gallinas, patos, pollitos, conejos, cerdos, ovejas, cabras, etc., observaremos que son animales asustadizos que huyen de nosotros, son animales inofensivos que  no saben defenderse y su  instinto rechaza la  presencia humana.   Investigaciones demuestran que  acariciar a un animal asustado nos tranquiliza, hace que se bajen nuestras constantes vitales de frecuencia cardiaca y número de respiraciones por minuto, así como la tensión arterial. Por culpa de una excesiva respuesta al estrés en nuestro cuerpo, se produce   un estado interno " enfermizo" en el que es fácil enfermar de verdad, debido a que nuestras constantes vitales están sobrecargadas lo que hace que nuestro sistema inmunológico baje la guardia y por tanto seamos víctimas de infecciones, herpes, catarros, gripes y virus, así como demás afecciones psicosomáticas, a esto se le llama estar en un estado constante de temor, de miedo, de incerteza y hasta de auténticos ataques de pánico. La timidez patológica, el mutismo, ciertos grados de autismo y en general los estados en que domina el temor se alivian cuando uno entra en contacto con un ser más asustado que el mismo, y el hecho de tranquilizarle a costa de nuestras caricias, de nuestra protección y de nuestra consideración, nos da fuerzas para tratar nuestro propio mal. Nos sube una alegría inmensa al ver a un animalito asustado como se tranquiliza a costa nuestra, nos da confianza en nuestra capacidad para controlar el temor y por tanto nos ayuda a manejar mejor nuestros propios temores y miedos.   

 

 

Son muchas las granjas en las que se realizan actividades terapéuticas con los animales que viven allí, algunas con tan larga y recorrida trayectoria en la materia cono Green Chimneys en Estados Unidos, y cada vez más médicos, psicólogos y trabajadores sociales apuestan por el uso de mascotas para potenciar las habilidades humanas y contribuir al desarrollo físico, emocional, cognitivo y socio-emocional del individuo.  

Las actividades de la terapia con animales de granja tiene un carácter más lúdico, ya que no hay unos objetivos y un seguimiento por la frecuencia de visitas a la granja y porque no hay una programación de ejercicios, objetivos... para la mejora de la motricidad, sino que se consiguen más cosas a nivel afectivo y de socialización. El hecho de alimentar a los animales, implica muchas cuestiones, entre ellas, aumenta el sentimiento de responsabilidad, ya que los animales dependen de nosotros para su cuidado, de esta forma, las personas se sienten más útiles al ayudar a otras vidas.  

   

     

 

 


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