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La conocida como Ruta de las Caras, se encuentra cerca del Pantano de Buendía, situado entre Guadalajara y Cuenca (España). Es una zona de pinares y rocas areniscas, en el que se encuentran esculpidas esculturas y bajo relieves de 1 a 3,5 metros de altura, realizadas por varios autores, teniendo un recorrido turístico acondicionado para su visita, que es libre y gratuita.
La vegetación del emplazamiento es abundante en diversas plantas aromáticas, tales como romero, salvia, perpetua amarilla y espliego, así como en arbustos característicos del clima mediterráneo-continental.
También es de destacar la fauna asociada al embalse con grandes concentraciones de anátidas, garzas, fochas y otras especies, como el aguilucho lagunero.


Fue en 1992 cuando Jorge J. Maldonado y Eulogio Reguillo comenzaron a esculpir las obras que conforman este mágico paseo, un verdadero museo en la naturaleza. Las esculturas están esculpidas en la pìedra y presentan un carácter místico - religioso entrando en el contexto natural como esculturas frontales, hieráticas, estáticas y alegóricas totalmente integradas en la roca arenisca, como en el Egipto Faraonico. Comenzaron inspirándose en las culturas precolombinas, pero continuaron sus sólidas y redondeadas esculturas compartiendo la característica posición frontal de los modelos orientales particularmente de la India. Las caras reflejan en sus rostros lo que algunos denominan la sonrisa arcaica, empleada por los artistas como un artificio que da a los rostros un rasgo muy característico. Para esculpirlas se necesitaron punteros y macetas para desbastar y labrar la roca arenisca de fácil trato.


En el recorrido de aproximadamente una hora de duración, encontraremos 18 esculturas y otras menores, o simples intentos que no llegaron a terminarse: Moneda de la Vida, Cruz Templaria, Krishna, Maitrya, Arjuna, Espiral del Brujo, Chemary, La Monja, Chamán, Beethoven de Buendía, Duende Indio, Paleto, Duende de la Grieta, De Muerte, Dama del Pantano, Cruz del Temple, Virgen de Lis y Virgen de las Caras...


Entre todas destacan:
La Monja, la primera que se esculpió en 1992, mide un metro y medio de altura, y presenta formas muy redondeadas, prominentes pómulos y una suave sonrisa.
El Chamán, realizada dada la dureza de la roca, entre los años 1994 a 1996. Destaca por su imponente tamaño, es un rostro que asoma de una gigantesca roca y mide 3,5 metros.
La Calavera de Muerte, esculpida en 1998, mide 1,5 metros. Está en un alto, y a pesar de estar de espaldas al pantano, domina desde su posición privilegiada una espectacular panorámica.


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