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El jardín se encuentra en el Barrio de Salvador en el Distrito de San Blas (Madrid). Originalmente fue una granja de almendros y un lugar de recreo para la familia real en el siglo XVIII, hoy es considerado un Jardín Histórico Artístico así como un Bien de Interés Cultural. Debe su nombre a dos molinos, traídos desde Estados Unidos en 1920, usados para extraer agua de regadío para la finca. Han sido rehabilitados, aunque ya no sirven para el fin con el que se ubicaron, ya que el nivel freático descendió con la construcción de los edificios colindantes a la Quinta.

 

 

Fue propiedad del VI conde de Torre Arias (D. Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno), que en 1920 lo regaló a su amigo y arquitecto César Cort Botí (profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura y concejal del Ayuntamiento), a cambio le hizo el palacio donde vivía en la calle General Martínez Campos. Construyó un jardín de tipo mediterráneo. A su muerte, el jardín quedó semiabandonado, y en 1980, siendo alcalde Tierno Galván, y tras un convenio con la Gerencia Municipal de Urbanismo, se cede al Ayuntamiento tres cuartas partes de las 28,7 hectáreas de la propiedad original, permitiendo que el resto del parque fuera de uso residencial, concentrandose la edificabilidad en dos sectores no arbolados situados al Norte de la Finca.

 

 

 

 

El parque tiene una extensión de 25 hectáreas, e incluye grandes extensiones de arbolado, en el que se encuentran gran cantidad de especies, entre otras, olivos, pinos, eucaliptos, mimosas, lilos, mahonias, coníferas, etc. aunque la estrella del parque son los almendros en su época de floración. Además se pueden encontrar zonas de jardín con flores y grandes extensiones de hiedra y césped.

 

 

 

Entre las edificaciones de la finca destaca el palacete, situado en el extremo norte y contruido en 1925 por parte del mismo propietario, el arquitecto don César Cort Botí, de ahí que durante años fuera conocido como Palacete Cort. Ha sido restaurado recientemente tras décadas de abandono, es una réplica castiza y menos ambiciosa, de la residencia de Josef Hoffmann, de estilo Art Deco de inspiración vienesa.

 

 

También se puede ver el edificio conocido como "Casa del Reloj", actualmente en rehabilitación por la Comunidad de Madrid, fue una casa de verano donde pasaban el estío los propietarios. Con el tiempo César Cort Botí, sustituyó el palacete por esta vivienda, más acorde con  las limitaciones de la edad. En los alrededores de la Casa del Reloj se distribuyeron parcelas escalonadas de huertas o de producción de flores, y en el entorno del palacete otra serie de parcelas dedicadas unas a producción y otras a jardín ornamental, rodeadas por muretes y escaleras que separan las distintas zonas.  

 

 

 

 

En el parque podemos encontar varios estanques, dos molinos, el depósito de presión al que el molino llevaba el agua, una pérgola, una rosaleda, diversas fuentes, varios pozos, un viejo invernadero, dos cuevas,  y hasta una cancha de tenis con vestuarios. Está recorrido por multitud de caminos de tierra y un camino pavimentado, bordeado por grandes plátanos, que lleva desde la entrada principal, en la calle Alcalá, hasta el palacete.

 

 

 

El agua empleada para regar la finca procedía en el inicio de pozos y manantiales descubiertos a lo largo del proceso de formación de la Quinta, lo que dio lugar a la construcción de numerosas albercas y balsas para almacenamiento y distribución, y de fuentes que cumplían una doble función decorativa y de abastecimiento. De este modo se fue creando un complejo sistema de circulación de agua en toda la parte norte de la Quinta. Cuando se amplió la finca con  parcelas situadas al sur del Arroyo de los Trancos, se elevó un tramo del camino construyendo un puente sobre el Arroyo y se levantaron  tapias a ambos lados de dicho camino, ya que constituía una servidumbre de paso, recientemente  han sido demolidas.

 

 

 

 

 

 


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