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El perro doméstico (Canis lupus familiaris) es un mamífero carnívoro de la familia de los cánidos, desciende de un animal parecido a un lobo (Canis lupus) que vivió hace varios millones de años.
La evidencia fósil más antigua de un perro domesticado se encontró en 2008 en la cueva Goyet de Bélgica, que correspondía a unos 31.700 años y que estaba asociado a la cultura auriñaciense. También se han encontrado perros enterrados en el cementerio mesolítico de Savaerdborg (Dinamarca) que demuestran que en la antigua Europa, eran ya
una valiosa compañía.
El aspecto del perro fue evolucionando a medida que se modificaban sus hábitos de conducta. El hombre no comenzó a criar perros únicamente por su aspecto externo hasta el siglo XX.
Al principio era un animal útil para la caza y defensa del grupo, pero poco a poco el hombre lo ha ido adaptando a sus necesidades, creando más de 400 razas caninas distintas, todas surgidas a partir de la cría selectiva destinada a producir ejemplares con un determinado aspecto físico o habilidades. El cráneo y dientes del
perro doméstico han disminudo de tamaño con relación al lobo al no necesitar matar presas grandes.
Los perros son apreciados por su inteligencia, hay algunas razas más fácil de entrenar que otras como el "Border Collies" y "Golden Retrievers". Presentan una naturaleza sociable y entienden la estructura social y obligaciones, aprenden rápidamente cómo comportarse con otros miembros del grupo, ya sean perros o
humanos. Hay algunas razas en las que más que su habilidad de aprendizaje se valoran otras cosas como la habilidad de correr, perseguir o cazar, o simplemente una belleza estética para competir en concursos de belleza.
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