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Los gatos carecen del deseo innato de agradar, son pragmáticos y sólo actúan cuando hay un beneficio a la vista, por esta razón para educar a un gato, hay que trabajar con premios y recompensas. Es preciso enseñarles a hacer ciertas cosas, por ejemplo a que venga cuando se le llama, a hacer sus necesidades en un lugar determinado, a que no arañen los muebles, se suban a las mesas, cortinas, etc. Cada cosa lleva bastante tiempo y se deben enseñar por separado.

Para que acude a su llamada acostumbrese a llamarlo siempre por su nombre, también los demás miembros de la familia, así se familiarizará con todas las voces. " Ven" y el nombre será la instrucción adecuada, se puede comenzar cuando se le sirve la comida, después se le puede llamar a diferentes horas y premiar la obediencia con caricias o golosinas. Los gatos que salen de casa tendrán que acostumbrarse a oir sonidos más fuertes como el golpe de un plato de comida con una cuchara o al sonido de una campana.

Para que haga sus necesidades en una bandeja ponga al gatito de pie junto a la bandeja de arena y métale dentro las patas delantertas, removiendo un poco la arena para que vea cómo se escarba. Instintivamente tienden a cubrir la orina y las heces, así que no tardarán mucho en hacerlo. Premie los logros con caricias, palabras de aliento y algún bocado sabroso. Cambié la arena y limpie la bandeja para que la encuentre limpia la próxima vez que acuda a ella.

 

 

Los gatos que no están educados, dañan los muebles afilándose las uñas y orinandose sobre ellos, arañan los sofás y cortinas. Una ventaja de esterilizar a los gatos es que se evita algunos de estos comportamientos como el orinar por la casa, aunque puedan seguir haciéndolo si ven una amenaza en su territorio. Cada vez que traiga un mueble nuevo el gato lo impregnará de su olor para marcar su propiedad. Los gatos que salen al exterior suelen dejar marcas de orina fuera y no dentro.   No sirve mucho reprocharle su actitud cuando el mal ya está hecho, lo mejor es sorprenderle orinando y gritarle " no" , dé varias palmadas o sacuda un periódico para disuadirlo de volver a hacerlo. Si el gato lo hace a espaldas del dueño tiene peor solución. Hay repelentes que desprenden olores desagradable para los gatos y que puede usarlo en determinados lugares donde no quiere que se acerque. Una opción más económica es el aceite de citronela, un purgante del que se usa una sola gota ya que es suficiente. Además de estos repelentes que pueden disuadirlos de que arañen muebles y alfombras, puede colocar un rascador donde pueda afilarse las uñas, bien comprado en un centro especializado o fabricarselo con trozos de madera blanda y no trabajados cubiertos de corteza. Puede forrarlo con moqueta, pero entonces deberá sustituirla con frecuencia y debe ser distinta a la que pueda tener en casa, sino el gato puede confundirse. Otra opción es utilizar tablones de moqueta o de corcho que se fijan en la pared. Enseñele a utilizarlo colocándole delante y moviéndole las patas delanteras como si arañara la superficie, no olvide recompensarle. Otra cosa que debe enseñarle es a no subirse a los muebles, mesas, cortinas o jugar con cables de la luz. Puede hacerlo con el  " no" , agitando el periódido y  retirándole rápidamente de allí. Todas las personas de la casa deben comportarse igual o no sabrá que hacer. De todas formas siempre hay algún lugar preferido y si es una esquina de un sofá, puede colocar una manta o cojín para que esté allí cómodo y no vaya a ningún otro lugar.

 

 

Si tiene un jardín a donde poder salir puede colocar una gatera y debe acostumbrarle a usarla. Enseñele a mirarla desde dentro y desde fuera, mueva la tapa para que se balancee con un simple toque de la pata. Anímele a pasar por el agujero cuando la tapa está levantada, si lo hace puede recompensarle con algún premio, caricia o alimento. Repítalo varias veces con la tapa cada vez más baja hasta que consiga hacerlo por sí mismo. También puede atar una bolita de papel a una cuerda y pasarla por la gatera, animando al gato a cogerla y cuando esté a punto de hacerlo tirar de ella empujándole a pasar a por ella. Repitalo las veces que sea necesario. Puede también enseñarle a que entre del jardín dándo unos golpecitos en la ventana por ejemplo. Incluso algunos que no tienen gatera intentan abrir   los pomos de las puertas, ya que muchos actúan por imitación.

 

Para evitar que el gato se orine en las plantas, además de los repelentes especiales, hay una opción no química que es plantar dos tipos de arbustos, menta gatuna (nepeta cataria) o valeriana (valeriana officinalis), que les atraerá poderosamente. Si desea tener una zona prohibida plante ruda (ruta graveolens).

 

 

Existen países donde los gatos tienen que ir atados por la calle, por lo que hay que colocarles una correa. Dependiendo de la raza pueden o no tolerarla, la mayor parte se paran cada poco tiempo para olerlo todo. Un buen momento para enseñarle a pasear es a la hora de comer, así a la vuelta encontrará recompensa por el trabajo bien hecho. Es recomendable usar un arnés ligero con partes elásticas. Para colocarla por primera vez, arrastre la correa por el suelo, luego ténsela e introduzca gradualmente la idea de control, al principio durante ratos cortos y luego cada vez más tiempo. Pasee al principio por lugares tranquilos como un parque solitario, poco a poco acostúmbrele a lugares más transitados.  

 

 

 

 


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