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Todos los felinos son maniáticos por naturaleza, hasta los leopardos que matan fieramente a sus presas, no les gusta mancharse de sangre. Desde que nacen su madre les lame para lavarles y estimularles para la primera respiración, al menos una vez al día. También así le avisa de que es hora de comer. Los cachorros comienzan a hacerlo ellos mismos y unos a los otros a partir de las tres semanas, si permanecen juntos, ésto se repite hasta la etapa adulta, no es raro ver a dos gatos adultos lavándose el uso al otro. También les gusta lamen a los humanos para reforzar su vínculo afectivo. Pero lo esensial es el aseo, ya que al hacerlo recuerdan la etapa que pasaron con su madre cuando se sentían protegidos. Además es una necesidad alimentaria, ya que el sebo que secretan los folículos pilosos que recubre el pelo constituye una valiosa fuente de vitaminas D.

 

 

La lengua es áspera, ya que presenta nódulos endurecidos que sirven para raspar la comida y limpiarse el manto. Llegan con facilidad a todo  su cuerpo, gracias a la gran flexibilidad de la columna.

Cuando se asean, lo primero que hacen es rascarse el cuello, puede que la cabeza y las orejas con una de sus patas traseras humedecida después de lamerla. Después se lavan las ijadas, espalda, cola y genitales. Por último las garras, las delanteras y traseras. A veces usan dientes y uñas para sacar trozos de barro u otros residuos escondidos en el pelo o entre los dedos. Lo último será alguna mancha difícil o pegajosa.

Con el aseo se elimina el pelo muerto y parásitos. Tragan su propio pelo para después expulsarlos en forma de bola. Sobretodo el épocas de calor, con el aseo reducen la temperatura del cuerpo gracias a la evaporación de la saliva que depositan en su piel. No todos los gatos usan el mismo tiempo para este acicalamiento, y con la edad es menos frecuente, ya que les cuesta mucho más poder levantar las garras para lavarse por ejemplo las orejas.

Cuando un gato deja de lavarse por lo general es porque tiene algún problema de salud, si se lava compulsivamente es porque está estresado, aunque existen otros factores para este compostamiento inusual, como ausencia de alguna persona en especial, cambio de mobiliario, etc.

A pesar del aseo que se proporcionan ellos mismos, el amo debe ayudarle, sobre todo a aquellas razas de pelo largo, en los que dada la gran longitud de pelo no consiguen limpiarla bien. Cuando es viejo también es preciso vigilar bien los ácaros y otros parásitos ya que ellos no podrán llegar a determinadas zonas.

Cuando comprados o adoptados un gatito, el acicalamiento es básico para fortalecer el vínculo afectivo entre gato y amo, sobre todo los primeros días, cuando echa de menos la atención de su madre. Aunque es cuando menos necesita desde el punto de vista higiénico atención, lo ideal es cepillarlo suavemente con la mano o con un cepillo de cerdas blandas y hablarles al mismo tiempo para que se acostumbre a los placeres de la compañía humana y establezca una relación feliz, de plena confianza y duradera. Al mismo tiempo realizaremos una inspección general del estado del pelo, piel, orejas ojos, etc. Cuando son pequeños son especialmente propensos a padecer de infecciones de oído. El primer síntoma es la aparición de una sustancia marrón oscura dentro del canal auditivo. Los parásitos se multiplican muy rapidamente y le producen dolor e irritación. En este caso llevarlo al veterinario. De cualquier forma los gatitos no suelen enfermar ya que cuando llegan a manos de sus amos ya han pasado la época más crítica.

 

 

El acicalamiento es especialmente necesario en primavera y principios de verano cuando la mayor parte de los gastos mudan el pelo, casi siempre en mechones, así evitaremos que haya pelos por todas las partes de la casa.

Para cepillar a un gato sólo hace falta un cepillo de cerdas naturales largas y suaves (los de bebé pueden valer) y un peine de metal de púas finas.

Coloque el gato sobre una hoja de periódico para quitarlas las pulgas muertas, la suciedad o el pelo muerto y sosténgalo con delicadeza para que no se de la vuelta, sujetándolo firmemente por las patas delanteras. Peine el manto ligeramente y luego cepíllelo despacio y con cuidado con el cepillo suave, desde la cabeza hacia la cola y patas traseras. A los gatos de pelo largo hay que dedicarle más tiempo. Desenrede los nudos que tenga con los dedos o con un peine, procurándo no darle tirones, ihumedézcalo un poco para que sea más fácil. Suelen formarse bajo la barbiilla y entre las patas delanteras, si no puede eliminarlos, cortelos con cuidado con unas tijeras, una vez ya no quede ningún enredo, cepíllele levantando levemente el cepillo y tirando un poco al final de cada pasada para separar las puntas. A los gatos no les gusta demasiado que le toquen la cola ni las patas traseras, por lo que tendrá que agarrar al animal con firmeza cuando tenga que peinar esas zonas.

Preste especial atención a las manchas de suciedad, sobre todo de alquitrán, pintura o gasolina, ablándelas antes con un poco de aceite de cocina y después limpielas con alcohol. No toque los ojos, nariz o boca del animal, pues el olor de estas sustancias pueden llegar a intoxicarlo, y aunque se les pasa en cuestión de minutos, es muy molesto.

Comprobar los ojos que no lloren o supuren y que las orejas estén limpias. Para limpiar las orejas se usa un algodón, sin tocar el canal auditivo. También debe comprobar la boca, encías y dentadura. Sitúe el dedo índice y el pulgar de una mano en las comisuras de la boca y tire suavemente de la mandíbula inferior con la otra mano, el gato seguro que protestará, pero la higiene bucal es necesaria. Si ve signos de decoloración de los dientes o inflamación de encías, consulte al veterinario.   La piel es otra zona a comprobar, levante el pelo en algunas zonas con un peine de púas finas antes de cepillarlo.

 

 

Después de la limpieza es conveniente para reforzar la sensación de aseo que juegue con él, así el aseo será una experiencia placentera. A los gatos de pelo corto les bastará con una vez a la semana, los de pelo largo necesitarán  al menos una sesión cada tres días.

 

 

 

 


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