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ENFERMEDADES
Antracnosis: El patógeno colletotrichum graminicola produce una podredumbre basal del tallo, que inicialmente está mojada. En la superficie encespada aparecen pequeños rodales de plantas que amarillean y luego mueren. Los síntomas aparecen cuando el tiempo es caluroso
y húmedo y el suelo está seco. La planta suele estar mojada y el patógeno coloniza las hojas más viejas y aparentemente acelera su envejecimiento y el de los brotes. También el exceso de pisoteo y las siegas demasiado bajas influyen en su aparición. Las hojas muertas tienen un color canela claro a pardo. Para su control se aplica iprodiona, clortalonil y asociaciones de ditiocarbamatos.
Fusariosis o moho blanco: Es la enfermedad fúngica más frecuente en los céspedes, sobre todo en las zonas donde el clima es más húmedo. Provoca daños en las hojas, corona y raíces de las plantas. Los daños en estas últimas son característicos de tiempo cálido y seco. Los daños en hojas y en plántulas pequeñas se presentan en condiciones de
alta temperatura y humedad elevada. Aparecen pequeñas zonas de hierba amarillenta, las manchas crecen hasta tener unos 30 centímetros de diámetro y luego se fusionan entre sí formando extensas zonas pardas en las que la hierba se muere. En tiempo húmedo los bordes de las zonas enfermas pueden cubrirse de un moho lanoso blanco o rosáceo. Para su control es común el empleo de metiltiofanato, carbendazina, maneb, tiabendazol, procloraz, iprodiona, etc. Drenar los suelos húmedos evitando fertilizantes nitogenados.
Helminthosporium: Este género de hongos provoca necrosis en las hojas, de color blanco amarillento en el centro y negro en los bordes de unos 0,5 mm de ancho por 1-2 mm de largo en la dirección de las nerviaduras. Se presenta en cualquier momento a excepción de cuando hay temperaturas extremas, tanto muy altas como muy bajas. Es
frecuente en períodos largos de lluvia o cielo nublado. Las aplicaciones con mancozeb, maneb, iprodiona, procloraz, controlan la enfermedad.
Hilo rojo (Laetisaria fuciformis): Sobre el césped aparecen unas manchas circulares de 5 a 20 centímetros de diámetro, con hojas sanas y enfermas, con unos filamentos rojizos muy característicos. Su aparición está ligada a las carencias nutricionales de nitrógeno y a la humedad. Vigilar posibles carencias de oligoelementos, como el hierro y el cobre.
Para su control se recomienda aplicar fertilizante y productos como iprodiona, clortalonil, tiabendazol, etc.
Mancha del dólar (Sclerotinia homeocarpa): Sobre la cubierta vegetal aparecen unas pequeñas manchas marrones de 2 a 6 centímetros de diámetro que aumentan en número y tamaño si no se controla. Las hojas en estas zonas se secan totalmente. Cuando el césped tiene rocío, se puede observar el micelio blanquecino del hongo. Se presenta con temperaturas
suaves o cálidas y con altos niveles de humedad. Su control se realiza mediante iprodiona, tiabendazol, clortalonil, fenarimol, etc. Cambiar de producto en cada ataque, pues las cepas se vuelven resistentes. Afecta sobre todo a los céspedes de hoja muy fina ya instaurados, sobre todo en el verano y otoño.
Oídio (Erysiphe): Ataca principalmente las variedades Poa y Festuca. Esta enfermedad fúngica se presenta principalmente entre abril y mayo, pero también lo hace en otras épocas cuando existen temperaturas entre 15 y 20 ºC.
Pythium: Provocan daños en las hojas y en el cuello-raíz de la planta. En las hojas aparecen, en periodos calurosos y húmedos, manchas circulares y con una consistencia aceitosa. Cuando ataca al cuello y a la raíz se produce un decaimiento general de la planta. Si los daños aparecen durante la nascencia, puede provocar la muerte de las plántulas.
Para su control se realizan aplicaciones con fosetil-Al 80%, presentado como polvo mojable a una dosis de 12-14 kg/ha.
Rhizoctonia solani: Aparecen como manchas o anillos de césped dañado o muerto. El césped se torna amarillo, en las hojas individuales se pueden ver manchas irregulares y las hojas se pudren desde la corona. Si se observa cuidadosamente, las áreas afectadas inicialmente muestran un color verde-púrpura el cual rápidamente cambia a café. La
infección de la mancha parda en las áreas de la corona causa que éstas se pudran por lo que los rizomas y plantas se pueden estirar y sacar fácilmente. La muerte es rápida en las plantas de las áreas de césped afectadas. Las manchas pueden ser muy pequeñas (unas cuantas pulgadas de diámetro), pero en condiciones propicias estas pueden llegar a medir 50 pulgadaso más. En el centro de la macha, algunas hojas empiezan a crecer dando una apariencia de un anillo lo cual se conoce comúnmente como “ojo de rana"
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Se
desarrolla con temperaturas suaves y humedades relativas altas. El excesivo abonado nitrogenado y el drenaje deficiente, favorecen el desarrollo de la enfermedad. La infección progresa rápidamente cuando la temperatura del aire nocturno está por encima de los 20º C. Se controla aplicando iprodiona, tiabendazol, mancizeb, metiltiofanato, clortalonil, etc. Aportar cal y nitrógeno si son necesarios y eliminar la hierba segada.
Royas: Ocasionadas por los basidiomicetos de los géneros Puccinia y Uromyces, provocan unas manchas de color amarillento-anaranjado claro en las hojas y tallos, pudiendo formarse pústulas sobre las primeras. Se manifiesta desde junio hasta finales de septiembre. Se ve favorecida si está el cielo encapotado durante muchos días y si el
suelo presenta carencias de nitrógeno. Afecta a todas las especies de césped. Su control se realiza tratando con benodanilo, oxicarboxina, maneb, mancozeb y zineb. Aportar abonos para vigorizar el césped.
Erinosis de las Bermudas, causada por Eriophyes cynodoniensis, es uno de los ácaros del césped.
Grillotopos o Alacranes cebolleros causan daños directos al alimentarse de raíces y cuellos de las plantas e indirectamente por las galerías subterráneas que excavan, destruyendo las raíces que encuentran a su paso, especialmente en céspedes recién sembrados. Son también más activos por la noche.
Gusanos/Orugas: En este grupo se engloban larvas y orugas de varios insectos, coleópteros y lepidópteros. Pueden encontrarse en el suelo sin ocasionar daños, pero cuando su número aumenta pueden ocasionarlos. Destacan la rosquilla negra (Spodoptera litoralis), gusanos blancos (Anoxia villosa), gusanos grises (Agrotis segetum) y gusanos de alambre
(Agriotes lineatus). Para su control se emplea foxim, fonofos o carbaril a las dosis recomendadas por el fabricante.
Hormigas: aunque las hormigas pueden aparecer en diversos estadios de desarrollo del césped, el momento en que son más perjudiciales son los días posteriores a la siembra, cuando se llevan las semillas de un lugar a otro provocando fallos e irregularidades. En otros casos, el césped presenta orificios en el suelo con montoncitos de tierra alrededor.
Existen productos adecuados que se aplican mediante espolvoreo. Las hormigas transportan al hormiguero el producto, que controla y elimina así toda la colonia con una elevada persistencia.
Lombrices: Las lombrices de tierra son en general beneficiosas para el suelo, pero cuando el pH es alto aparecen en un alto porcentaje, provocando la aparición sobre la superficie de pequeños montículos de deyecciones. Para combatirlas debe bajarse el pH del suelo, pudiéndose emplear insecticidas como el metiltiofanato debido a su poder de
repulsión.
Pulgones, Cochinillas y Larvas de pequeños dípteros, se encuentran sobre los tallos y hojas, y sólo son peligrosos esporádicamente, sobre todo en verano. Todos ellos son de control relativamente fácil mediante pulverizaciones foliares.
Típula oleracea: Son las larvas de Tipula oleracea, una especie de mosquito gigante de largas patas, al que le gustan las zonas marítimas, de inviernos suaves y muy lluviosos, donde también ataca las praderas naturales e incluso al maíz. Las hembras de este mosquito ponen huevos en la cubierta vegetal. De estos huevos nacen las larvas, que son
grises y duras y se alimentan de raíces y cuellos de las plantas durante el día y, cuando salen a la superficie, por la noche, de tallos y hojas. Cuando los ataques son importantes, el césped pierde su sistema radicular, levantándose con facilidad. Para su control se emplean insecticidas como carbaril, clorpirifos, foxim, fonofos, etc.
Para eliminar las malas hierbas en pequeñas superficies, lo mejor es hacerlo manualmente o con una azadilla. Para grandes extensiones, podemos utilizar herbicidas selectivos, que matarán las hierbas, pero respetarán el césped. Realizar dos fumigaciones, una con la llegada del buen tiempo y otra en otoño. Elegir
un día despejado,
sin viento y que no se prevean lluvias inmediatas. No utilizar los herbicidas, al menos hasta que el césped tenga dos meses desde su plantación. Leer las instrucciones del producto que usemos con mucha atención, ya que podríamos dañar el césped e incluso los árboles o arbustos que estén alrededor.
El musgo aparece cuando existe un exceso de humedad en el suelo y, también, cuando la ventilación del césped es deficiente. Los factores que favorecen la presencia de musgo son: falta de insolación, compactación, zonas umbrías del césped, cielo encapotado y lluvia, etc. Se debe retirar la parte afectada por
el musgo, retirando
solamente la capa superficial del terreno, realizando posterioremente una labor de nivelado y rastrillado, en el terreno, previa a la resiembra.
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