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Hiperico (Hierba de San Juan)

 

 

Originaria de Europa y Asia, la hierba de San Juan o Corazoncillo como también se le conoce, es una de las plantas que al día de hoy atesoran más adeptos por sus cualidades terapéuticas.

El término Hypericum procede del griego y viene a significar “por encima de todo”, una definición que dice muy a las claras que desde la antigüedad son conocidas sus bondades, unas bondades que sin embargo tienen algún efecto secundario.

En tiempos pretéritos, concretamente en la Edad Media, se quemaba hipérico para ahuyentar al diablo porque se tenía la creencia de que el olor que produce es insoportable para los habitantes del infierno, además, en justas y torneos no se permitía a los caballeros participantes el uso de la planta por considerarlo desleal, es la primera noticia que tenemos de una “sui géneris” prohibición de dopaje.

Esta planta de tallo rojizo y muy ramificado, de la familia de las hipericáceas crece predominantemente en zonas yermas o claros de los bosques a no más de 1600 metros de altitud. De flores amarillas que crecen de junio a septiembre, las hojas se caracterizan por estar cubiertas de puntos traslucidos, que son las glándulas de esencia, las flores producen unas cápsulas ovoides con tres cuernos.

Las propiedades de esta planta son bien conocidas como antibacteriana, antivírica, antiinflamatoria y antidepresiva, incluso se han llegado a probar capacidades de frenar la reproducción del retrovirus del sida. En los últimos tiempos, sus capacidades antidepresivas o para combatir ansiedades, migrañas e insomnio, la han situado en el escaparate de todas las herboristerías y parafarmacias, en preparados de comprimidos, gotas para diluir etc. Pero el hipérico y algunos de sus preparados por vía oral, también son recomendables para mejorar la circulación, estimula las glándulas estomacales, vesiculares y hepáticas, mejorando las funciones digestivas. Las propiedades antidepresivas mejoran de forma notable pasadas algunas semanas de tratamiento.

Para este tipo de terapias, si no se utilizan preparados de parafarmacia, los expertos recomiendan preparados a base de infusiones de treinta gramos de la parte alta con flores de la planta en un litro de agua. La dosis recomendada suele ser (consultar mejor a un médico especializado en fitoterapia) de una taza cada seis horas.

Como desinfectante y cicatrizante, por tanto en uso externo para heridas y pequeñas quemaduras, se utiliza un preparado de aceite de hipérico que de forma casera se hace con la mezcla de 125 gramos de parte alta de la planta florida, 250 gramos de aceite de oliva y 125 gramos de vino blanco. La mezcla se deja macerar durante 5 días, una vez transcurridos, se calienta la mezcla al baño maría durante tres horas, para después filtrar la mezcla que conviene guardar lejos de la luz. Este aceite se utiliza de forma tópica empapando compresas y utilizándolas para desinfectar y empapar la quemadura o la herida. Para este uso también se suele prepara un ungüento que también se utiliza para el tratamiento de contusiones, en conjunción con otras plantas, su preparación es la siguiente: en un litro de aceite de oliva se sumergen 200 gramos de hipérico, siempre la parte alta de la planta cuando está florida, caléndula, llantén menor y milhojas. Se cuece a fuego muy lento durante tres horas, se deja enfriar y se filtra, conservando el ungüento en frasco hermético y como indicábamos en el preparado anterior, lejos de la luz solar. La aplicación en la zona afectada es como si se aplicara una pomada o una embrocación.

Pero hay que tener cuidado con el hipérico, en cantidades importantes, es decir, tomando más infusiones de las contempladas de una taza cada seis horas, puede ser potencialmente peligrosa, especialmente porque produce un cierto grado de hipersensibilidad a la luz solar, tanto en la piel, sobre todo en uso tópico y en los ojos, en la administración de las infusiones.

La hierba de San Juan, dice la tradición, fue muy utilizada por los monjes en los tiempos en que el camino de Santiago era más que una aventura para los peregrinos, era una senda de riesgo importante, tal vez por eso es fácil encontrarla en los bordes de los caminos.