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Raíz Tallo Hoja Flor Semilla y fruto
Una semilla es el óvulo maduro de una gimnosperma o de una angioesperma. Una semilla contiene el embrión del cual
crecerá una planta nueva.
También contiene una fuente de alimento almacenado y está envuelto en una capa protectora. Este alimento comienza como un tejido fino llamado endospermo que es provisto por la planta progenitora y puede ser rico en aceite o almidón y en proteínas.
En algunas especies, el embrión se aloja en el endospermo, que la semilla utilizará para la germinación. En otros, el endospermo es absorbido por el embrión mientras que el último crece dentro de la semilla en desarrollo, y los cotiledones del embrión
se llenan del alimento almacenado.
En la madurez, las semillas
de estas especies carecen de endospermo.
La germinación es un proceso que tiene lugar en el momento adecuado. Mientras tanto las semillas pueden estar aletargadas durante largo tiempo, dependiendo del tipo de especie que se trate. En algunas especies esta debe producirse en un período relativamente corto de tiempo, o la
semilla
se pudre. En otros casos,
la germinación puede esperar cientos de años.
Cuando la germinación empieza, la radícula sale en primer lugar, dirigiéndose hacia el micrópilo y perforando la testa. Se introduce en la tierra, produciendo las raíces. El hipocotilo se extiende y hace que la semilla emerja del suelo. Los cotiledones se abren.
Por desarrollo de la plúmula,
por encima de ellos,
aparece el epicotilo y por debajo el hipocotilo, conformando el tallo. Los cotiledones se marchitan y nuevas hojas surgen en el tallo. Este es un tipo de proceso germinativo, el que eleva los cotiledones por encima de la tierra y se le denomina germinación epigea, pero algunas veces los cotiledones se quedan debajo de la tierra y es llamada germinación hipogea.
Tras producirse la fecundación, las flores pierden sus pétalos y sus sépalos el carpelo sufre una serie de transformaciones para acoger al óvulo recién fecundado. Los óvulos crecen y se transforman en semillas, al mismo tiempo el ovario del carpelo se
engrosa y madura, hasta convertirse
en un fruto que rodea
a la semilla, con la finalidad de protegerla y dispersarla en el momento oportuno.
En las plantas angiospermas, el fruto proviene del ovario de la flor tras ser fecundado. La pared del ovario se transforma en pared del fruto y se denomina pericarpio. La función del pericarpio es proteger a la semilla.
En las plantas gimnospermas y plantas sin flores no hay verdaderos frutos, aunque a estructuras reproductivas como los conos de los pinos, comúnmente se les tome por frutos.
Las funciones del fruto son contener y proteger a la semilla, contribuir a la dispersión de la semilla y atraer animales que dispersen las semillas.
Los frutos se dividen en dos grandes categorías: los que proceden de una sola flor o frutos propiamente dichos que pueden ser secos o carnosos y ambos dehiscentes o indehicentes, según que su pericarpo se abra o no, y los que proceden de una inflorescencia, o infrutescencia, pero
con
apariencia de un solo fruto.
El fruto es la parte de los vegetales que está a cargo de proteger las semillas y asegurar su dispersión. Es el resultado de la fecundación del ovario, especialmente por el engrosamiento de las paredes de éste, aunque algunos frutos tienen otro origen ya que pueden
proceden del engrosamiento
del receptáculo
floral o de otro lugar de la flor.
PARTES DEL FRUTO
Pericarpo: es todo aquello que rodea a la semilla en forma de cubierta y consta de tres partes:

- exocarpo o epicarpo: parte más externa del fruto, sería lo que conocemos como piel.
- mesocarpo: parte más gruesa de la mayoría de los frutos, sería "la carne" que nos comemos.
- endocarpo: parte normalmente endurecida que cubre la semilla, sería "el hueso".
Semilla: se encuentra encerrada dentro del endocarpo.
PARTES DE LA SEMILLA
Embrión: la pequeña planta en estado embrionario. Cuando las condiciones son favorables (adecuada humedad, calor y oxígeno) se desarrolla dando lugar a una nueva planta y contiene:
- radícula: parte del embrión que emerge primero. Una vez fuera se convierte en una auténtica raíz, produciendo pelos
absorbentes y raíces secundarias.
- plúmula: es una yema que se encuentra a lado opuesto de la radícula
- hipocotilo: espacio entre la radícula y la plúmula. Se divide a su vez en el eje hipocotíleo, situado a continuación
de la radícula y el eje epicotíleo, situado por encima de los cotiledones. Se convierte en un tallo
- cotiledón: adquieren la función de primeras hojas o de reserva alimenticia, a veces ambas cosas
a la vez. Según el número de cotiledones, clasificamos las plantas en:
- monocotiledóneas (con un solo cotiledón).
- dicotiledóneas (con dos cotiledones).
Endospermo: también se le llama albumen y es la reserva alimentaria contenida en la semilla. En las monocotiledóneas esta constituido
por almidón, conformando casi la totalidad de la semilla. A veces esta reserva
se encuentra incluida
en los cotiledones, como ocurre siempre en el caso de la dicotiledóneas.
Epispermo: es la cubierta exterior. Esta formada por la testa y, en el caso de las angiospermas, con una cubierta suplementaria por debajo de esta, llamada tegmen. La testa a veces es delgada, como ocurre
en las semillas protegidas
por el endocarpio leñoso, pero a veces, cuando falta esta protección, la testa actúa de defensa contra el mundo exterior además de evitar la perdida de agua de la semilla. Sobre esta superficie, podemos ver el micrópilo que es como un pequeño poro, a través del cual se había producido la entrada del tubo polínico en el óvulo y por donde se dirige la radícula en la germinación.
- simples: se desarrollan a partir de una sola flor que tiene un único carpelo, o carpelos soldados.
- carnosos: aquellos que tienen el pericarpo más o menos blando, es decir que tienen suficiente "carne" alrededor del hueso.

- secos: aquellos que no tienen una textura
blanda cuando están maduros. Tienen una apariencia como de madera y al presionar sobre ellos no están blandos.

- dehiscentes: que se abren y expulsan la semilla.
- cápsula: frutos procedentes de ovarios compuestos con mucha variedad de aperturas.

- folículo: frutos que están formados de un solo carpelo y que cuando maduran se abren por un lado.

- legumbre: frutos derivados de ovarios de un solo carpelo. A diferencia de los folículos se abren por dos lados.

- silicua: provienen de dos carpelos unidos que, al madurar, se abre en dos valvas, dejando ver una estructura a modo de bastidor (replum), donde están insertadas las semillas.
- indehiscentes: que no se abren naturalmente
para
que salga la semilla.
- aquenio: frutos de una sola semilla, no soldada dentro del carpelo.

- baya: fruto carnoso, con epicarpio delgado, y mesocarpio y endocarpio carnosos y jugosos.

- cariópside: frutos en los que la semilla está pegada al pericarpo.

- drupa: fruto carnoso, en el cual un hueso duro rodea la semilla, y esta, es a su vez rodeado por un sarcocarpo carnoso y
jugoso.

- esquizocarpo: fruto seco, indehiscente, procedente de un ovario pluricarpelar, que en la madurez se descompone en mericarpos.

- hesperidio: fruto con mesocarpio esponjoso y endocarpio membranoso revestido de pelos jugosos que constituyen la parte comestible.

- núcula: frutos con el pericarpo endurecido y recubierto por una cúpula en la base.

- nuez: el pericarpio se lignifica y endurece y forma una cáscara dura que no se abre en la madurez.

- pepónide: fruto carnoso, procedente de un ovario pluricarpelar e ínfero, que en la madurez presenta una cubierta reforzada.

- pixidio: cápsulas que se abren transversalmente.

- poliaquenio: agrupación de varios frutos secos, de tipo aquenio.

- polifolículo: agrupación de varios frutos del tipo folículo.

- polidrupas: frutos que combinan diversas drupas a la vez.

- pomo: fruto carnoso procedente de una flor, con varios carpelos soldados en un ovario ínfero en el cual, la parte central, esta dividida en cinco cavidades (cinco carpelos), de
consistencia apergaminada, y la parte carnosa comestible corresponde al hipanto y no al pericarpio.

- sámara: aquenios con pericarpio extendido a manera de ala.

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