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Belgian Hare o Liebre Belga

 

Su origen data de principios del siglo XVIII de la mano de algunos estudiantes de la naturaleza, que la desarrollaron cuando buscaban un animal bonito y doméstico como mascota. Para ello usaron diversos animales salvajes, combinando las mejores cualidades de cada uno. Cuando lo consiguieron le llamaron leporino, y no se volvió a ver hasta mediados del siglo XIX. Fue criado por su carne, pero la gente lo admiró por su belleza y en 1882 los criadores ingleses acordaron el estándar de la raza. En el año 1888, el Sr. E.M. Hughes de Albany, N.Y., llevó la primera liebre belga a América y quiso introducirla creando una asociación, que no duró mucho. En 1897 se volvió a intentar formando el Club Nacional de la Liebre Belga de América. La forma de la liebre belga se caracteriza por una buena longitud. Tiene una figura esbelta, estilizada y elegante  que recuerda  a las liebres auténticas. Existen variedades de mayor ligereza y otras de constitución más pesada. Los cuartos traseros están significativamente elevados. Tienen las patas muy largas, esbeltas y rectas, acabando en unos pies que tienen cierta similitud con los de los gatos. La cabeza es delgada, pequeña y alargada. El pecho es musculoso y la cola recta. Tienen un cuerpo alargado, como también lo es el cuello. Sus orejas son proporcionalmente grandes. El pelo es corto y brillante y cae sobre su cuerpo, no tiene pelo interior. El color más conocido es el rojizo, aunque también puede ser negro, canela tostado y albino.  El color es uniforme en la cabeza, oreja, pecho, patas y cuerpo, muy intenso y bien extendido en los cuartos traseros, y en los lados y barriga suele ser un dorado intenso. La línea del vientre es espectacular y sigue un dibujo en paralelo al de la línea del dorso. Pesa 4 kg.