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La edad del caballo puede calcularse con bastante exactitud por medio de los 6 dientes incisivos, pero no es fácil y  se necesita una cierta experiencia, ya que incluso puede haber modificaciones artificiales de los dientes que lleven a error. Cuando han salido todos los incivisos permanentes, se dice que tiene la boca completa. Hasta más o menos los 9 años se calcula muy exactamente, después la edad se juzga por los cambios que se producen en las tablas, la superficie de desgaste de los incisivos inferiores y el ángulo que forman con los superiores.

Hoy en día la mayor parte de los caballos tienen documentación e incluso micro-chips, que nos permite comprobar su identidad y edad.   Los caballos de carreras norteamericanos tienen tatuado un número en la zona interna del labio superior.

Los caballos tienen cuarenta dientes, veinte en cada mandíbula, las yeguas, solamente treinta y seis, ya que carecen de los colmillos.

 

 

La boca del caballo está compuesta de:

    - Pinzas: son los dos incisivos centrales superiores e inferiores. El potro no suele presentar incisivos visibles al nacer, pero   por lo general aparecen entre las 6 y 10 semanas. También se denominan palas.

     

    - Medianos: se encuentran al lado de las pinzas superiores e inferiores.  

     

    - Cuñas: se encuentran al lado de los medianos superiores e inferiores.

     

    - Caninos o colmillos: se encuentran entre las cuñas y los premolares superiores e inferiores. Son comunes en los machos y las hembras pueden o no presentarlas.

     

    - Premolares y molares: son muy parecidos entre sí, se encargan de triturar el alimento. Los premolares se encuentran anteriores a los molares y también son superiores e inferiores. Los molares se presentan en los animales adultos y se localizan al final de la dentadura superior e inferior. Los dientes puntiagudos y pequeños que a veces aparecen en la base del primer premolar se llaman dientes de lobo.

 

Los caballos tienen dientes temporales, que conocemos como de leche, y permanentes, que  son muy distintos entre sí. Los dientes temporales, son piezas  muy blancas, cuadradas y poco móviles, los dientes  permanentes, comienzan a tomar un color amarillento, son más alargados, de forma triangular y totalmente fijos. Los potros pueden o no nacer con dientes. Si nacen con dientes sólo presentan las pinzas superiores. A partir del año o año y medio de edad comienzan a enrasar los dientes, es decir  que el diente ya no está hueco y se ha desgastado por el constante frotamiento, por lo que desaparece el rededor del cornete externo. Se produce  en diferentes momentos, según la pieza.

A partir de los seis años deberemos fijarnos en la superficie de contacto de los incisivos para determinar la edad del caballo. En ella se observa una pequeña concavidad denominada cornete dentario externo. A medida que el diente se va gastando, empieza a ser visible una nueva estructura alargada que se denomina estrella dentaria. Con el tiempo, el cornete dentario desaparece por completo y queda sólo la estrella, que va adquiriendo progresivamente una forma más redondeada.

A los siete, catorce y veintiun  años, en las cuñas superiores aparece el  gavilán, que es un pico que se forma por el desgaste irregular en la parte posterior del diente y poco a poco, durante uno o dos años se va desgastando para dar origen a la llamada cola de alondra. En este mismo diente también se forma una depresión en la parte lateral labial amarillenta llamada Surco de Galvayne, que comienza a aparecer entre los ocho y 10 años de edad y va abarcando poco a poco todo el diente. Cuando se encuentra a mitad del diente se dice que tiene 15 años, cuando cubre todo el diente tiene 20 años de edad aproximadamente.

Un año después del enrase aparece la estrella de girard, una mancha café amarillenta en forma lineal que se presenta entre el cornete dentario y la superficie labial del diente.

La forma de la meseta dentaria es redondeada en los animales jóvenes de entre cinco y seis años, después entre los ocho y los 12 años poco a poco se va ovalando, posteriormente entre los 13 y 15 años se torna triangular y finalmente más o menos a los 16 años, en los animales más viejos la forma es biangulada.

 

Pueden aparecer pequeñas variantes  entre un caballo y otro, pero por lo general:

    - Antes del año: a los 10 días los dientes de leche comienzan a salir.

     

    - Al año: tiene seis dientes de leche en cada mandíbula.

     

    - A los dos años: tiene aún  seis incisivos de leche en cada mandíbula, pero están algo desgastados.

     

    - A los dos años y medio:   los incisivos centrales, dos en cada mandíbula empiezan a caer, y se ven salir los permanentes.

     

    - A los tres años: los incisivos centrales son ya permanentes.

     

    - A los tres años y medio: se caen los intermedios de leche.

     

    - A los cuatro años: los intermedios permanentes han madurado.

     

    - A los cuatro años y medio: se caen los intermedios de leche.

     

    - Entre cuatro y cinco años: en los machos, y a veces  en las yeguas, aparecen colmillos detrás del extremo.

     

    - A los cinco años: los extremos son ya permanentes.  Se dice que la boca está hecha o cerrada.

     

    - A los seis años: tiene la dentición permanente completa.

     

    - A los siete años: aparece el gavilán en el extremo superior que durará un año aproximadamente.

     

    - A los diez años: aparece el surco de Galvayne.

     

    - A los quince años: el surco de Galvayne  llega aproximadamente a la mitad  del diente.

     

    - A  los 19-20 años: el surco de Galvayne ocupa toda la longitud del diente. La tabla dentaria es más larga que ancha y los dientes son más cortos.

     

    - A los 20-25 años: se hace mucho más pronunciada la inclinación de los incisivos. El surco de Galvayne desaparece de la parte superior de los extremos y va disminuyendo su longitud de forma gradual hasta desaparecer completamente del diente,  alrededor de los 30  años.  Cuanto mayor es la edad de un caballo, más probable es que los vicios que pueda tener tengan como consecuencia un desgaste desigual de su dentadura y, por lo tanto, es más difícil es calcular su edad con exactitud.

 

Problemas odontológicos

A causa de una afectación dental, puede presentar distintos síntomas empezar a comer mal o con desgana, presentar alteraciones en la digestión, halitosis (despedir mal olor en el aliento), rendir menos, el pelo está  menos brillante, presenta  alteraciones en la salivación, empieza a perder peso, en las deposiciones se observan partículas de alimento sin digerir, mastica demasiado el bocado, presenta inflamación de la cara o también empezará a no dejar ponerle la embocadura y no aceptar el hierro. Por ello se debe inspeccionar la boca para descartar irritaciones, llagas o heridas en el paladar, mucosas o lengua, ya que muchas veces son causadas por la propia embocadura, que no se debe volver a poner hasta solucionar el problema, mientras tanto se puede usar una haquima.

 

Otros problemas habituales y muy conocidos  son: 

    - Las puntas: los bordes  afilados sirven para sesgar los tallos de forraje más fibrosos, hoy en día, como los caballos pasan muchas menos horas masticando, y comen menos forraje que en condiciones salvajes, las  puntas se desgastan menos y se vuelven excesivamente largas y afiladas.    Estas puntas provocan a menudo laceraciones en la mucosa bucal, en especial en la zona de la muserola y en el fondo de la boca. La presencia de úlceras dolorosas en la boca puede ser causa de una masticación dolorosa y deficiente con lo que hay problemas para asimilar el alimento y los caballos pueden estar delgados o necesitar más comida para mantener el peso. Se debe tener  en cuenta que cada caballo,   tiene un carácter propio, así como diferente grado de tolerancia al dolor, con lo que animales con pequeñas ulceraciones pueden mostrar claros síntomas de incomodidad y otros con graves heridas soportan el dolor de una forma impresionante. Para evitar estos problemas es preciso " flotar" o limar las puntas, para ello se utiliza un " flotador" , con lo que conseguiremos suavizar o contornear los dientes. Es un procedimiento fácil, que  es mejor que lo  realice  un  veterinario que  puede incluso sedarlo primero para que se sienta relajado. Le abrirá la boca metiendo un dedo pulgar dirigido hacia el paladar duro y  del lado opuesto de las muelas que se van a limar, se sostiene la lengua y se jala con suavidad hacia fuera de la boca, con el fin de que el animal no la cierre y nos muerda o muerda la lima, después se introduce la lima de lado opuesto a la lengua. Los incisivos a veces también precisan un limado ligero para nivelar la superficie, y para ello se usa una lima de uñas.   Si el caballo no se deja limar necesitará un abrebocas.

     

     

     

    - Los dientes de lobo: son pequeñas estructuras dentarias vestigiales, sin ninguna función en la actualidad, y que eran utilizados en la antiguedad cuando los caballos eran omnívoros, y  tenía que ser capaz de desgarrar carne además de triturar hierba. Son muy pequeños y  ni siquiera servirían para desgarran, no poseen un verdadero saco alveolar, ni cavidad pulparia. Están situados justo por delante de los premolares, no todos los animales los tienen, y aunque pueden encontrarse en el maxilar o en la mandíbula, los superiores son mucho más comunes. Aparecen entre los cinco y nueve meses de edad, y una vez formados no continúan creciendo. A partir de los 3 años, están osificados al hueso maxilar o a la mandíbula. Su forma y tamaño es muy variada y su localización tampoco es exacta. Crean problemas porque están situados en las barras, el espacio en el que se coloca y se mueve la embocadura dentro de la boca del caballo. Según el tipo de hierro que lleve el caballo y según la localización de los dientes de lobo, ambos pueden interferir en el espacio, y esto puede ser muy molesto para el animal. Los filetes interfieren más con los dientes de lobo, ya que actúan más sobre las barras superiores. No todos los dientes de lobo molestan al caballo, aunque sí muchos de ellos y deben ser extraídos. Incluso hay algunos que sólo molestan cuando se rompen, ya que son frágiles con una raíz quebradiza.  

     

     

 

 


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