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LIMPIEZA E HIGIENE

Los caballos que viven en un box deben ser aseados a diario, hay que cepillarlos para eliminar el pelo suelto, la suciedad y mantener una higiene básica. Tanto por la alimentación como por el entorno, elimina más toxinas a través de la piel que un caballo que esté en su entorno natural. Para facilitar
la eliminación de estas toxinas, es recomendable limpiarlo después del ejercicio físico, cuando todavía está caliente. Mientras lo hacemos, además entablamos una amistad con el caballo, ya que es muy sensible a las sensaciones. Esta operación puede durar una media hora y a la vez de limpiar la piel, mejoraremos la tonificación y la musculación del animal. Los caballos que están sueltos por el campo, no deben limpiarse, ya que eliminamos su protección natural, solamente hay que limpiarlos antes de montarlos.
Antes de montar le colocaremos la cabezada de cuadra y lo llevaremos al lugar donde vamos a limpiarlo. Primero hay que limpiar los cascos sin olvidarnos de la zona de la ranilla. Es una zona
donde pueden clavarse objetos produciendole heridas de gravedad, además es donde se acumula el barro y estiércol, y lo convierte en un foco de infección. Los caballos con cascos blandos suelen tener el problema de que se desgastan con enorme facilidad y rapidez, especialmente por la parte de los talones, por lo que la revisión diaria es necesaria. En esta revisión deberemos analizar el estado de las herraduras, su asentamiento, los clavos, etc. Es muy importante repasar con el limpiacascos
las herraduras, simplemente dando un par de golpes detectaremos si hay alguna vibración sospechosa, hay que tener en cuenta que por pequeña que sea si el trabajo va a ser intenso es bastante probable que se desprenda. Comprobar que los remates de los clavos están firmemente sujetos a la córnea. Podemos aplicarle además grasa o pomada especial para los cascos, evitando que se resequen y agrieten. También hay alquitrán para cascos, que les ayudará a eliminar bacterías, los gérmenes y el mal olor.
Después hay que cepillar al caballo con la almohaza o rasqueta, moviéndola en círculo enérgicamente para sacar bien la suciedad y seguidamente pasamos el cepillo a favor del pelo para quitarla. Con el cepillado a parte de limpiarlo efectuaremos un masaje que estimula la circulación sanguínea
y tonifica sus músculos. De vez en cuando frota el cepillo contra la rasqueta para limpiar ambos. Es muy importante limpiar el pelo de sudor seco y suciedad paa evitar los problemas en la piel del caballo. Las crines y la cola deberán desenredarse con un peine y si las crines son muy abundantes, se descargarán entre sacándolas, nunca contarse con tijeras. Para limpiar el hocico, los ollares y los ojos, debemos utilizar una esponja suave humedecida.

Después de montar darle una ducha a la zona inferior de las patas siempre desde el casco hacia arriba, cuando hace mucho frío y si es
verano
ducharlo entero, en cuyo caso usar un limpia sudor para escurrir el agua. Con ésto conseguiremos ayudar a enfriar los tendones y a relajarse después del esfuerzo para evitar posibles lesiones. No es conveniente abusar de las duchas, ya que el pelo del caballo posee sus propios aceites naturales que se eliminan con el exceso de agua. En invierno podemos lavar las zonas más sucias como las crines y la cola con champú, agua y aclararlas intentando no mojar al resto del caballo.
La ducha con agua y jabón sólo se aconseja cuando el caballo esté sucio de grasa, ya que el exceso de jabón reseca la piel del animal, llegando a producirle picores e incluso dejarla sin brillo. Sino se puede realizar sólo con agua, usar jabones especiales, usarlo una sóla vez (no volverlo a usar después de aclarado) y utilizar agua caliente. No se debe enjabonar la cabeza del caballo.
En los días de frío, se puede limpiar con toallas calientes, así evitaremos resfriados. Para ello se precisa un cubo con agua muy caliente, una toalla lo más grande posible y un champú especial (sólo en caso de que exista mucha suciedad o que ésta
sea de grasa). Añadiremos un poquito de champú en el cubo e introducimos la toalla, una vez escurrida se despliega para pasarla por el pelo del caballo, durante sólo unos segundos para ablandar la suciedad. Envolvemos la toalla y frotamos con ella el pelo, pasándo la toalla suavemente en el sentido del pelo. Así se procederá en cada zona, y siempre con el agua caliente.
Equipo de limpieza
Cepillo: para quitar el polvo y la suciedad del pelo, las crines y la cola. El cepillo de raíces puede ser de cerdas naturales o de plástico y se usan para eliminar las manchas propias de la cuadra
(barro seco, estiércol, etc.)
Bruza: es más cómodo que el cepillo ya que se adapta a nuestra
mano y es más ligera. Sus cerdas son más cortas y suaves, con lo que se evita hacer daño al animal si accidentalmente le golpeamos con ella. Se utiliza para eliminar la suciedad en general como grasa o caspa, no sólo del pelo sino de la piel en general. Muy recomendable para la cola y la crin.
Escarba cascos o Limpiacascos: quita la tierra y porquería del casco. Es un gancho con un mango, algunos añaden además un
pequeño cepillo duro para una limpieza más completa, otros vienen con un peine.
Escurridor o limpiasudor: después de duchar al caballo el escurridor sirve para quitar el agua de su pelo y también para el sudor. Pueden ser metálicos o plásticos. El caballo no queda completamente
seco por lo que habrá que ponerlo al sol o pasearlo hasta que se seque completamente.
Esponja suave: para limpiar el hocico, los ollares y los ojos. Mejor que sea natural.
Esquiladora: que podrá ser manual o mecánica para cortar el pelo al caballo. Debemos tener en cuenta que al quitarle
su abrigo natural, hay que colocarle una manta. El pelo del caballo tiene por función proporcionarle calor en invierno y mantenerlo caliente durante el verano. El esquilado es un proceso antinatural, y normalmente no debemos recurrir a él salvo en casos excepcionales, como por ejemplo: los caballos que trabajan o compiten habitualmente, lo hacen con mayor comodidad sin la pesada manta de pelo si no hay pelo, evitamos que suden
tanto y que ese sudor se retenga en las capas de pelo, donde tarda mucho en secarse y el caballo puede enfriarse y por último, es siempre más higiénico tener el pelo corto en cuanto a heridas se refiere, ya que así hay menor riesgo de infección. Antes de esquilarle hay que cepillar el caballo, no debe haber trabajado o presentar sudor ese día. Trabajar el cuerpo del animal desde delante hacia atrás y a contrapelo. La parte más delicada del esquilado
es la cabeza y debemos tomar precauciones para evitar que se lastime. El animal debe estar lo más quieto posible. Empezar desde el surco de la barbilla hasta la garganta. Proceder con las mejillas y la zona frontal, empezando por los ollares y terminarndo en la frente. Lo último será la zona por encima de los ojos y la frente, y por finalmente la base de las orejas. Hay que intentar que el caballo esté lo más tranquilo posible, porque sino podríamos causarle graves lesiones.
Peine: se utiliza para entresacar las crines y la cola y para trenzar. No hay que abusar demasiado del peine, principalmente en la
cola, ya que arranca demasiada crin, el caballo se queda con una cola pobre que tardaría varios años en volver a crecer. Puede ser de plástico, aluminio, con mango o sin él.
Rasqueta o Almohaza: se utiliza para sacar la suciedad del caballo, principalmente barro o sudor seco. Debe usarse con suavidad,
también se utiliza para limpiar el cepillo. También los hay metálicos o de plástico.
Tijeras: para arreglar la cola, tupé, crin y pelos que sobresalen en las orejas. Para cortar la cola (conjunto de maslo y pelo) de
un caballo, dependiendo de la raza y de las preferencias del propietario, la cola se cortará de diferentes maneras. En las yeguas y potros Pura Raza Españoa existen ciertas normas de presentación a los concursos que exigen que se les corte la cola totalmente, dejando únicamente el maslo. En los sementales PRE se considera que la cola debe ser larga y exuberante, generalmente se deja crecer unos 10 cm por debajo del corvejón. Para conseguir que la
cola nos quede a la altura idónea, ponemos el brazo derecho por debajo del maslo y la elevamos hasta una altura como la que utiliza el caballo cuando tiene la cola en movimiento. Mantenemos ahí el brazo derecho, y mientras tanto, con el izquierdo, desplazamos nuestra mano cogiendo la cola desde el principio hasta la punta, y paramos cuando lleguemos al espejuelo. Esa será la medida correcta por la que tenemos que cortar. Ahora ya podemos utilizar el brazo derecho para cortar la cola justo por donde
hemos marcado con el brazo izquierdo. Debemos cortar en punta, quedando la parte central un poco más larga que los laterales o el exterior. Cortar en recto los pelos que sobresalen.
Trenzado de la crin:
Cepillarla bien y humedecerla para que nos resulte más fácil el trenzado. Una vez divididos los mechones, hacer trenzas bien apretadas, y cuando lleguemos al final, cosemos el extremo con hilo y aguja, doblando los pelos sueltos y cosiéndolos todos en el extremo. Una vez tenemos la trenza, la tenemos que doblar hacia dentro, y coserla
lo más junto posible al nacimiento de la crin, con cuidado de no pincharle al caballo. Es importante fijarla bien, porque sino puede caerse con facilidad y arruinarnos un concurso. También puede hacerse con gomas, una en el extremo de la trenza doblada varias veces sobre si misma, y una segunda goma para fijar el moño al nacimiento de la crin. También se puede adornar con cintas de colores.


Trenzado de la cola:
Cepillarla bien y humedacerla para que nos resulta más fácil el trenzado. Se empieza por la parte superior del maslo y se separan dos mechones delgados, uno a cada lado, y otro en la parte central. El trenzado se empieza como en el trenzado de la crin, pero en lugar de continuar siempre
con los mismos mechones, lo que hacemos es añadir siempre nuevos mechones laterales. Es lo que se llama una trenza de espiga. Para hacerla, tenemos que ir cogiendo un mechón del lado derecho y pasarlo al centro, y luego la misma cantidad del lado izquierdo y pasarlo también por el centro cruzando unos con otros. Así iremos cogiendo mechones cada vez más bajos hasta llegar al final del maslo, donde dejaremos de tomar mechones laterales y seguiremos con una sola trenza normal hasta el final. Para que quede más
estético, podemos doblar la trenza “normal” sobre sí misma hacia el interior y coserla para que quede completamente fijada.


LA CABALLERIZA
Existen diferentes tipos de materiales con los que se puede construir, pero todas las paredes deberán ser lisas sin picos ni nada sobresaliente, con lo que pueda engancharse o hacerse heridas el caballo. El techo debe ser suficientemente aislante del frío y del calor y sino fuese así revestirlo
de material para evitar que acuse en exceso las temperaturas. El tamaño varía en función del animal que lo ocupe, pero siempre deberá ser lo suficientemente amplia para permitirle moverse con comodidad e incluso revolcarse. Unas medicas aconsejables serían 4,5 metros x 3,5 metros y con una altura del techo de 3 metros. Es muy importante que tenga una buena ventilación.
Un complemento imprescindible, es un desagüe en el suelo para que la orina salga y no quede estancada. Además es recomendable un bebedero automático, para que el agua sea más higiénica.
La cama debe ser de viruta de madera o de paja.


Limpieza
Se debe sacar diariamente el estiércol de la caballeriza por la mañana y por la tarde, para no darle oportunidad a los microorganismos patógenos de enfermar al caballo. Remover totalmente la cama, procurando que las partes inferiores queden en la
superficie y asegurandonos que toda la cama se encuentre seca y ventilada. Una vez a la semana cambiar una parte de la cama o al menos cada 20 ó 30 días.
Cepillar el comedero al menos una vez a la semana para retirar todos los residuos de alimento adheridos, para evitar que se descompongan y enfermen al caballo. Si el caballo no come todo el alimento, retirar el sobrante, así se evitará que no lo coma en malas condiciones, y sabremos con exactitud la ración
diaria que come.
Limpiar a diario el bebedero, retirando los restos de alimento y tierra que tenga.
Pintando o encalando las paredes de la caballeriza una vez cada año, evitaremos también patógenos que afectan al caballo, ya que la pintura desinfecta.
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