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CÉSPED
Una pradera de césped es el acabado esencial de todo jardín. Aparte de lo estético, contribuye a fijar el suelo, evitando que se descarne, y da la sensación de limpio, ya que dificulta la aparición de malas hierbas. Para saber cuál debemos sembrar, deberemos conocer a fondo las características del terreno y en función de éstas,
elegir la mezcla de especies más adecuada.
SIEMBRA
La forma más barata de obtener un césped es plantarlo a partir de semillas. La cantidad adecuada de plantación para tener un césped fino y bien cubierto, es de 35-45 gramos por metro cuadrado, ya que un 10-20% de las semillas
no germinan. Si queremos el césped para poder pisotearlo será necesario aumentar la dosis hasta 50-70%. gramos por metro cuadrado.
Lo primero que debemos hacer es preparar el terreno, que se hará varias semanas antes de esparcir las semillas, para que se asiente el suelo. Deberemos limpiarlo a fondo de desperdicios y hierbas, rastrillándolo e intentando nivelarlo lo más posible. Después cavaremos con la horca unos 15 centímetros de profundidad
y se desmenuza los terrones de tamaño demasiado grande. Después abonaremos con estiércol bien descompuesto, que se incorporará al suelo con una labor de rastrillado profunda. Transcurridas unas semanas y justo unos días antes de sembrar las semillas se procede a realizar un abonado mineral de alto contenido en nitrógeno a razón de 70 gramos por metro cuadrado.
Para sembarlo deberemos escoger un día sin viento y cuando esté el suelo seco. Para hacer más fácil la operación se puede cuadricular el terreno con cuerdas y cañas en superficies de un metro cuadrado más o menos. Con la ayuda de un bote calcular una medida que contenga las semillas precisas para un metro cuadrado
y luego divida esta cantidad en dos. La primera parte se debe sembrar de forma uniforme a lo largo de esa pequeña parcela y guarde la otra mitad para repetir la operación a lo ancho. Así se procederá por toda la superficie. Sembrarlas a mano con un ligero " vaivén" y soltándolas lentamente. Después de la siembra, rastrille ligeramente todo el terreno con un rastrillo para extender las semilllas y después dé un riego copioso y pulverizado.
CÉSPED EN TEPES
Sembrar el césped puede resultar un trabajo tedioso y nada agradecido. Una solución a su siembra son los tepes, que son planchas de césped crecido que se extraen
de un terreno de cultivo. Al obtenerlos directamente de estas superficies, se enrollan con unos 15 centímetros de sustrato repleto de nutrientes, encargados de hacer que los tepes enraícen adecuadamente en el terreno, para luego colocarlos en la zona definitiva.
Existen varios tipos de tepes y cada uno se adapta a unas condiciones del terreno.
• Grama Bahiana: césped adecuado para lugares a media sombra o al sol. Puede plantarse sobre otros tipos de hierba.
• Gramillón de bañado o de campo: se adapta fácilmente a emplazamientos a pleno sol. Tiene bastante maleza, pero se puede mejorar con herbicidas. Dado que es barato en comparación con otros tipos, suele verse en grandes superficies de terreno.
• Gramillón cultivado: se puede adaptar a lugares a pleno sol. No tiene maleza porque se trata para evitarlo.
• Kikuyu: es una variedad sólo apta para colocarla al sol.
• Dichondra repens: aunque puede colocarse al sol, soporta muy bien la sombra. Crece mejor en climas templados, ya que, en lugares muy fríos, se seca durante el invierno. Crece despacio, por lo que necesita poco siega.
• Bermuda: se extiende rápidamente y de cada nudo surge una nueva planta.
Los tepes se compran enrollados o en planchas. La época preferida es primavera o principios de otoño. Debemos ubicarlos lo antes posible puesto que, si los tenemos almacenados durante un periodo muy largo, el césped se secará.
Primero deberemos quitar las malas hierbas y las piedras del suelo donde queramos instalarlo. Es necesario labrar y abonar el suelo como si fuésemos a sembrar algo. Es conveniente extender una capa de tierra para que el suelo sea uniforme. A continuación, tenemos que nivelar el terreno con un rastrillo. Hay que asegurarse de que está suelto si no, habrá que remover la tierra.
Se colocan como ladrillos o en tiras, intentando que queden lo menos separados posible en caso contrario, se pueden rellenar las uniones con turba o arena. Finalmente, se debe apisonar el terreno con la parte plana de un rastrillo. En unos quince o veinte días las planchas habrán arraigado, aunque depende de las condiciones del terreno y de su riego. Durante los primeros días debemos regarlo a diario, pero fijándonos
en que no provocamos acumulaciones de agua y usar fertilizantes. Se puede aplicar urea o fosfato diamónico -100 gramos por metro cuadrado- cada dos meses desde la primavera hasta que acabe el otoño. En caso de que las hojas amarilleen, añadiremos sulfato ferroso -2 gramos por metro cuadrado- al agua de riego.
Los tepes son muy útiles para reparar calvas, ya que lo hacen de forma inmediata, sin tener que esperar a que las nuevas semillas crezcan. Tiene menor riesgo de contraer enfermedades, de que salgan malas hierbas y de que sea poco uniforme. El inconveniente que presenta, respecto a las semillas, es su elevado coste, aunque debemos tener en cuenta el tiempo y trabajo que nos ahorra.
RIEGO
El césped necesita riegos frecuentes y pulverizaciones finas con tiempo seco. Por supuesto la necesidad de riego dependerá de si es un clima húmedo o seco,
de si el césped está a la sombra, protegido del viento o si está expuesto a pleno sol y con viento fuerte y seco. Si el suelo es arenoso, deberemos regar más que si es arcilloso. En verano por supuesto deberemos regar mucho más que en primavera.
También hay que saber de qué especie y variedad disponemos, pues unas necesitan más riego que otras. También depende del verdor que queramos, cuánta más agua, más verde y vigoroso estará. Cuando un césped lo acostumbramos a regarlo amenudo, las raíces no profundizan, porque no tienen la necesidad de buscar
agua. Por el contrario si se riega poco, desarrollará un sistema radicular más profundo, y en épocas de sequía resistirá mejor.
Nada mejor como observarlo, para saber cada cuántos días tendremos que regarlo. Por lo general en verano, necesitará riego a diario, en primavera, siempre dependiendo por supuesto de si hay época de lluvia so no, día sí y día no. En otoño 2 veces por semana, menos cuando llueva y en invierno, riegos cada 20 ó 25
días si no llueve lo suficiente.
Para ahorrar agua, debemos regar a primeras horas de la mañana o al atardecer, incluso por la noche, si se dispone de riego automático. Con esto lograremos que se pierda agua por la evaporación.
El riego puede realizarse con:
- manguera: es el peor método para el césped, ya que no se consigue uniformidad, y se producen lagunas.
- aspersores: pueden ser fijos o móviles, y pulverizan gotas de agua a 90, 180 y 360 grados, con alcances determinados. Todo el sistema está comandado por una central automática, que temporiza, segun la programacion elegida. El
sistema puede ser muy sencillo, hasta llegar a sistemas más complejos con gran cantidad de electroválvulas, bombas, sectorizaciones de riego, sensores de humedad, con sistemas a control remoto o comando vía telefónico. Pueden ser del tipo emergente, se levantan del suelo cuando se ponen a regar y cuando para se retraen. No hay problema si pasa el cortacésped por encima. También están los aspersores que se acoplan al extremo de una manguera y se van pinchando y moviendo de un lugar a otro.
- difusores: son como los aspersores pero más pequeños, y se usan para zonas más estrechas, lanzan el agua a 3 ó 5 metros. Los difusores siempres son emergentes.
Una instalación de riego automático se compone de aspersores, difusores, electroválvulas, tuberías de polietileno o PVC, piezas (codos, de conexión, reducción, etc.), arquetas y por supuesto un programador, que es el aparato en el que indicamos los días de la semana que queremos regar y cuánto tiempo cada vez que riegua.
SIEGA Y PERFILADO
Se deben realizar siegas moderadas a lo largo de todo el año, dejándolo a una altura por lo general de unos 5 centímetros En los céspedes finos se siegan a 1,5 centímetros no cortando demasiado porque se debilitaría. En verano al menos una vez a la semana, en primavera y otoño 2 ó 3 veces al mes y en invierno con 1 vez al mes será suficiente. Por supuesto es orientativo, pues depende del césped que sea, pues los hay de crecimiento muy rápido y de crecimiento lento. Cuánto más alto, más resistente, si es en invierno al frío y si es verano, consumirá menor agua, porque tendrá raíces más profundas.
Si se hace con segadora automática, los restos se recogerán solos, pero sino es preciso utilizar un rastrillo para eliminar lo cortado, ya que sino se favorecerá la aparición de hongos, que producirán enfermedades.
Verificar en que dirección se siega, evitar los solapamientos, dobles pasadas y cambios bruscos de dirección. También es importante, comprobar que el
césped está seco, ya que la humedad atasca la máquina y la caja de la hierba por lo que la segadora tardará más. Los movimientos repetidos hacia delante y hacia atrás originan cortes irregulares.
Una de las especies que crece muy lenta y por lo tanto hay que segarla muy poco, es la Zoysia japónica, aunque requiere un clima templado-cálido, ya que con las heladas se vuelve marrón, aunque luego rebrota. El Ray-grass inglés es de crecimiento rápido.
Los cortacésped se clasifican en:
- manuales: hay que empujarlos para avanzar. Pueden llevar o no un motor para accionar las cuchillas. Los que no llevan motor de ningún tipo, son para superficies de un máximo de hasta 500 m2.
- autopropulsado: tienen un motor de gasolina que mueve las cuchillas y las ruedas y por tanto no hay que empujarlos. Una variante es el cortacésped de colchón de aire que no lleva ruedas, funciona con electricidad y es adecuado para jardines pequeños.
- autoportante: es como un tractorcito y vas sentado. Se utiliza para jardines grandes.
Según el tipo de cuchillas existen dos tipos de cortadoras de césped:
- Los rotativos: son los más comunes, pero no sirven para cortes de menos de 2 centímetros de altura.
- Los helicoidales: se usan para céspedes de corte bajo, pueden cortar incluso a milímetros.
El perfilado consiste en recortar la hierba de los bordes que no coge el cortacésped, como son los bordes de macizos, rocas, alcorques de árboles, etc. Para realizar el perfilado podemos utilizar una pala de jardinero o palín, que hace un corte limpio, unas tijeras de mango largo, una desbrozadora de
hilo o máquinas especialmente diseñadas para este trabajo, llamada máquina perfiladora o bordeadora, por supuesto son las más rápidas y dan un corte de calidad.
ABONADO O FERTILIZACIÓN
El césped está siempre en continuo crecimiento y regeneración. Las siegas y el pisoteo frecuente aumentan sus exigencias nutritivas y hacen necesario un correcto abonado para conseguir un césped de calidad. Para evitar parte de esta pérdida, hay máquinas
segadoras recicladoras que trituran los restos y los devuelven al suelo en en pequeñas partículas facilitando su descomposición.
El abonado puede ser de dos tipos:
- De fondo: se realiza en el momento de la preparación del terreno y se incorpora con el resto de aportes de materia orgánica y correctores del suelo. Se deben utilizar abonos completos de liberación lenta.
- De mantenimiento: cuando ya está instalado, se debe aportar continuamente los nutrientes que necesitará, para devolver al suelo el nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, y demás nutrientes, que hayan podido perder. Lo más recomendable es utilizar abonos de liberación lenta.
La cantidad a aportar depende de muchos factores suelo, clima, tipo de césped, uso al que está destinado. El abonado se efectuará después de 1 o 2 días de haber realizado una siega, cuando está corto y bajo, y siempre sin viento. Las épocas recomendadas para realizar un abonado son aquellas en que el césped realiza sus crecimientos más importantes, como son primavera y otoño. En la primavera comienza
la
fase de regeneración y es el periodo en el que las plantas tienen una mayor demanda de nutrientes. Y en otoño, se refuerza el sistema radicular, ya que se detiene el crecimiento de las hojas. Resistirá mejor el invierno y tendrá más reservas para la primavera.
Es imprescindible un riego copioso tras el abonado para disolver en parte las bolitas y evitar posibles quemaduras.
AIREADO Y ESCARIFICADO
Debido al uso intensivo del césped, pisoteo, y por el empleo de materiales inadecuados en el momento de su instalación, el suelo se irá compactando con más o menos rapidez. De igual modo la hierba al reproducirse aumenta y se compacta tanto que se produce un entrelazado casi impenetrable, con lo que aparecen los primeros síntomas de asfixia del césped, lo que origina aclaramientos secos acompañados
de un amarilleamiento irregular, que pueden ser la puerta de entrada de diversas enfermedades. Por ello se deben realizar por separado dos procesos vitales en las labores de mantenimiento de nuestro césped y de ellos dependerán su buena salud y su aspecto. Estas dos labores son, el aireado y escarificado.
El aireado: consiste en " pinchar" la tierra haciéndole muchos agujeritos. Su finalidad es oxigenar el suelo en profundidad, a unos 10 centímetros Se puede realizar con una horca de mano con 4-6 púas, la cual se va pinchando a intervalos más o menos
regulares. También se puede realizar con un sacabocado manual, es una horca de mano con púas huecas, que se va pinchando y se sacan trozos de tierra de unos 10 centímetros de longitud. Estas dos maneras son muy lentas, una opción más rápida y no demasiada cara es un rulo de púas, los que se emplean para asentar la tierra después de sembrar el eésped y que llevan muchos pinchos soldados. Por último se puede realizar con un aireador mecánico, consistente en un rodillo con unas púas de hierro
huecas por dentro que perforan el suelo y expulsan al exterior la tierra extraída. Se realizará después de segar y procurando que el suelo no esté excesivamente duro. La época y la frecuencia de la aireación variarán en función de la utilización del césped y del tipo de terreno. Se aconseja realizarla una vez cada 1 o 2 años, preferentemente en otoño. Nunca realizarlo con el terreno helado o demasiado seco, ni en presencia de piedras o en condiciones muy húmedas, pues sería perjudicial para el césped y la
labor resultaría muy difícil de ejecutar.
El escarificado: consiste en " arañar" superficialmente el terreno para romper y eliminar todo lo posible el fieltro o thatch, es decir una capa fina de 1 ó 2 centímetros de espesor que se forma en la superficie del suelo, formada por tierra, restos
de raíces y de hojas que se han ido acumulando. Al ser bastante impermeable, impide que pase bien hacia las raíces el agua, los abonos y el aire. Además favorece el desarrollo de hongos. Se puede realizar con un escarificador manual, que es una herramienta muy parecida a un rastrillo pero con unas cuchillas verticales. Normalmente, se utilizan fresadoras de cuchillas o púas verticales llamadas verticut. Tiene un rodillo con varias cuchillas verticales que van rompiendo la superficie del suelo, destrozando
esa capa impermeable y rompiendo bastantes raíces, que se regeneran rápidamente. La mejor época es en primavera u otoño, nunca se debe realizar en períodos muy calurosos. Aunque después de esta labor el césped queda feo, se recuperará rapidamente y estará más vigoroso. Pasar un rastrillo de púas flexibles para recoger lo que se ha quedado en la superficie.
RECEBADO
Es una enmienda o material compuesto por arena silícea de granulometría entre 0,25 y 1 mm, que además incorpora un porcentaje de materia orgánica, favoreciendo así la emisión de nuevas raíces, mejorando la permeabilidad del suelo y su resistencia mecánica. Se extenderá por la superficie tras una labor de aireado o de escarificado: arena sola turba o mantillo solo, o arena + turba o arena + mantillo.
Se
distribuirá
con
una pala y se esparirá con un rastrillo-peine. Al realizarlo después de la aireación, se conseguirá que no se nos cierren los agujeros y así tener canales abiertos de oxigenación de las raíces. Su utilización es idónea para la cobertura de las semillas cuando se realiza una resiembra, para corregir las desigualdades debidas al hundimiento de zonas del suelo o cuando se escarifica el césped. También nos sirven para mejorar el drenaje del terreno.
TIPOS DE CÉSPED
Otras crespitosas
MEZCLAS DE SEMILLAS PARA CÉSPEDES
La mayoría de los céspedes conviene formarlos con una mezcla de especies distintas, combinadas adecuadamente para que se complementen y den un resultado satisfactorio.
Es importante adquirir semillas certificadas de buena calidad que aseguren la formación de una cubierta vegetal uniforme y libre de malas hierbas. Es común el empleo de mezclas perfectas de semillas que se ajusten a la finalidad deseada. La mezcla perfecta de semillas depende del tipo de césped a conseguir y de su situación en el jardín, si da el sol o la sombra, si es un suelo arcilloso o arenoso.
Se dividen en dos grupos:
- finos o suntuario: estéticamente más atractivo de cuantos existen, van bien para terrenos ricos, de humedad constante y bien cuidados. Precisan una preparación del terreno mucho más laboriosa y siegas menos frecuente, porque es de
crecimiento lento. Para estos se utilizan mezclas de festucas y agrostis. Sin embargo las mezclas utilitarias son muy variables. Evitar en lo posible la utilización de céspedes con alto contenido en " ray-grass" (lolium perennis), porque aunque su crecimiento es muy rápido, dura muy poco y en 3 ó 5 años tendremos que replantarlo de nuevo.
- rústicos: están formados por especies de crecimiento rápido, que se adaptan bien a terrenos secos o muy húmedos, según los casos. Son más bastos, pero tienen un bonito color y una cobertura densa.
Para conseguir un buen césped lo ideal es una mezcla de varias especies que se complementen entre sí dos o tres gramíneas en proporciones adecuadas bastan para mantener el jardín verde todo el año. La proporción y los componentes
variarán dependiendo del tipo de suelo. Las mezclas más comunes para la formación de praderas son:
Césped ornamental de alta calidad o mezcla suntuaria. Se siembra a razón de 35 g/m2. La altura de corte deberá ser de 6-9 mm, aunque tolerará 4,5 mm. Las especies empleadas son: 80% de cañuela roja y 20% de agróstide común.
Césped ornamental de uso general o mezcla utilitaria. Se siembra a razón de unos 25 g/m2. La altura de corte deberá ser de 9-12 mm. Esta mezcla tiene cualidades ornamentales pero es más resistente al desgaste y puede utilizarse en áreas de juego. Está formada por: 30% de cañuela roja, 25% de cañuela roja variedad rubra, 10%
de agróstide común y 35% de cañuela.
Césped de uso general. Se siembra a razón de unos 18 g/m2. La altura de corte es de 18-25 mm. La mezcla resiste el desgaste y se emplea en zonas de mucho uso. Está compuesto por las siguientes especies: 20% de cañuela roja, 20% de cañuela roja variedad rubra, 10% de agróstide común, 20% de cañuela y 30% de ballico.
Césped muy fino y siempre verde: 70% de festuca ovina y 30% de agrostis tenuis.
Césped para terreno montano: la proporción más adecuada es de un 10% de agrostis stolonifera, 40% de festuca ovina y 50% de lolium perennis.
Césped para terrenos secos: 20% de agrostis tenuis, 30% de festuca rubra y 50% de lolium perennis.
Césped para terrenos húmedos: 15% de cynosurus cristatus, 20% de festuca rubra, 50% de lolium perennis y 15% de poa pratensis.
Césped " todo terreno" para ser muy pisado: 40% de festuca ovina, 30% de lolium perenne, 30% de cynosurcus cristasus.
Mezcla para sombra. En las zonas de sombra se pondrán especies cobertoras que toleren la poca luz. Para ello la mezcla a seguir es: 20% de cañuela roja variedad rubra, 30% de Poa nemoralis y 50% de Poa trivialis.
ENFERMEDADES Y PLAGAS
Un abonado racional, un riego frecuente y siegas moderadas contribuyen a mantener el césped sano, pero eso no es suficiente. Debemos vigilar la aparición de plagas
y enfermedades, aplicando los métodos necesarios para su erradicación y tomando medidas preventivas para impedir su desarrollo.
Lo primero que debemos evitar es el exceso de agua acumulado sobre el terreno, porque sino daría origen a infinidad de enfermedades criptogámicas. Por eso se recomienda el riego ligero y frecuente mejor que abundantes e irregulares. Es preferible también los riegos por aspersión a los de manguera, porque se reparte
más uniformemente por el terreno, y no se forman lagunas, ni se levantan las plantas formando " calva" . Sobre estas calvas, se instalan las malas hierbas rápidamente y luego invaden el resto del césped. No es conveniente un recorte excesivo, sobre todo en verano, pues el sol actúa sobre las plantas jóvenes y le produciría quemaduras de difícil recuperación. Si sobre el césped andan perros, evitar en lo posible, que orinen sobre él, ya que se producen amarilleamientos, e incluso puede llegar a morir.
Para eliminar las malas hierbas en pequeñas superficies, lo mejor es hacerlo manualmente o con una azadilla. Para grandes extensiones, podemos utilizar herbicidas selectivos, que matarán las hierbas, pero respetarán el césped. Realizar dos fumigaciones, una con la llegada del buen tiempo y otra en otoño. Elegir
un día despejado, sin viento y que no se prevean lluvias inmediatas. No utilizar los herbicidas, al menos hasta que el césped tenga dos meses desde su plantación.
Aparte de la humedad excesiva, cuando se emplea estiércol no fermentado o se abusa de los fertilizantes ricos en nitrógeno, estamos contribuyendo a la aparición de enfermedades criptogámicas. Estas se caracterizan por manchas o rodales de distinto color y por la posterior muerte de las plantas. Para evitar
su aparición serán necesarias fumigaciones preventivas a base de zineb, maneb o captano.
SUSTITUTOS Y ALTERNATIVAS DEL CÉSPED
El césped de hierba natural tiene grandes ventajas y algunos inconvenientes. Necesita mucho mantenimiento, tal y como ya hemos señalado: siegas, riegos, perfilados, abonados, tratamientos fitosanitarios, eliminación de malas hierbas, aireados, escarificadosy resiembras. Y además consume mucha agua. Cuando
se diseña un jardín, no es obligatorio poner césped en toda la extensión. Se puede tener un jardín precioso
sin necesidad de tener nada de césped. Hay varias alternativas que permiten cubrir zonas y hacer jardines más variados, y sobre todo cómodos de mantener.
- plantas cubresuelos tapizantes y masas arbustivas son plantas que pueden ser rastreras, que crecen por el suelo como una alfombra o plantitas bajas, que reciben el nombre de cobertoras o alfombrantes. Existe gran variedad de especies que pueden tapizar los suelos del terreno con su vegetación, con pocos cuidados y resistentes a todo tipo de clima y condiciones. Además se pueden colocar donde no se podría colocar
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