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El bonsai o arte de transformar árboles en pequeñas miniaturas, es una ciencia que tiene más de diez siglos de existencia. Su aprendizaje es difícil, pero una vez que se domine, es un entretenimiento apasionante. Su nombre proviene de una  palabra japonesa compuesta: bon = bandeja o recipiente y sai = árbol o planta.

Fue creado por los chinos y perfeccionado por los japoneses, consistente en mantener en miniatura especies de árboles salvajes, gracias a técnicas especiales de entutoramiento y poda.

Un bonsai muestra al observador la imagen de un árbol por lo general muy viejo, retorcido y con proporciones naturales, o la de un grupo de árboles o de un pequeño bosque.

La edad del bonsai se determina por las partes de las raices que quedan por encima de la tierra. La base de las raíces debe ser gruesa y robusta y extenderse regularmente en todas direcciones.

El tronco debería ser grueso en la base, estrechándose paulatinamente hacia arriba. Y su forma debería ser parecida a la de un árbol viejo de desarrollo normal.

Las ramas más gruesas y largas deben crecer hacia la derecha y hacia la izquierda del tronco, las ramas más delgadas y cortas deben dirigirse hacia adelante y hacia atrás. En algunos casos se permite el crecimiento de una rama más larga en la parte posterior, para conseguir una impresión de mayor profundidad.

 

 

Bonsai natural

  Al principio se emplearon plantas encontradas en la naturaleza, que se desenterraban y trabajaban según los principios del arte. Para ello se desentierra con un buen pan de raíces y se coloca en una maceta, con lo que ya tendremos adelantado el aspecto natural. Estos ejemplares se encuentra en zonas montañosas y  sobre suelos pedregosos, que dificultan el crecimiento normal. Si logramos encontrar un ejemplar que reúna las condiciones deseadas y tenemos permiso del propietario del terreno para desenterrarlo, tendremos que esperar a principios de primavera para hacerlo, ya que es cuando las yemas foliares no están aún muy desarrolladas. Las raíces nuevas no se han formado todavía, y las del año pasado están aletargadas, así el árbol podrá recuperarse a su traslado.

Lo primero que debemos hacer es eliminar todas las hierbas que crezcan alrededor del tronco. Estudiaremos el árbol y cortaremos las ramas superfluas o demasiado largas. Nunca tirar de él para desenterrarlo, porque se dañaría el tronco, se romperían las raíces y las que quedaran no tendrían la tierra que necesitan. Debemos por tanto marcar un círculo alredecor del tronco cuyo diámetro sea la mitad del de la copa del árbol. Ésto sólo es orientativo, porque evidentemente dependerá del tamaño del tronco y raíces para dibujar el círculo, más vale hacerlo más grande que quedarse corto. Después se cava una zanja sobre el círculo. Si encontramos una raíz, cortarla con un cuchillo afilado cuidadosamente. Una vez que la zanja tiene una profundidad aproximadamente igual al diámetro del círculo, se continúa inclinando la zanja hacia el interior del círculo. Al final seccionamos la gruesa raíz principal. Ya podemos en este momento retirar nuestro árbol. Cortar todas las raíces que sobresalen del pan de tierra, y envolverlo en papel de periódico primero y luego con plástico alrededor del tronco. Con todo este proceso la planta sufre mucho, por lo que debemos plantarla lo antes posible. Tener cuidado no se desmorone la tierra al quitar el papel de periódico. Antes de plantarla, debemos cortar de nuevo, en diagonal, las raíces más gruesas. Colocarlo en un lugar resguardado del jardín durante un tiempo o en una maceta grande y profunda, con agujeros de desagüe. En el tercio inferior de la maceta el sustrato deber ser grueso y permeable, encima de ésta colocar tierra con guijarros pequeños para facilitar el drenaje. Compactar la tierra alrededor del pan de raíces y regar abundamente.

Durante las primeras semanas la planta no debe ser sometida al sol, ni al viento. Rociar las hojas o acículas con un poco de agua varias veces al día. Hasta pasado un mes, la planta no mostrará signos de vida. Una vez que el traslado ha tenido éxito, debemos romper los brotes tiernos con los dedos por detrás de la segunda o la tercera hoja, para que la rama pueda ramificarse por ahí. Podemos empezar a exponer nuestro árbol al sol, pero a primeras horas de la mañana y finales de la tarde. También es el momento de abonar. Conviene que el primer invierno sea protegido de las heladas y el viento. Y en primavera, ya podemos comenzar con el recortado del volumen del pan de raíces, hasta que el volumen sea la mitad o la tercera parte del tamaño de la copa del árbol.

 

 

Bonsai de vivero

  Podemos encontrar algunos falsos cipreses enanos que tienen un aspecto muy similar al de un árbol, y si buscamos bien encontraremos alguno con un tronco grueso. Por lo general en estos ejemplares, el grosor del tronco no está proporcionado con la altura. Si tenemos prisa, podemos hacerlo atractivo realmente cortando el tronco a un palmo del suelo y efectuando una poda radical de las raíces, antes de que aparezcan los primeros brotes. Por debajo del corte aparecerán nuevos brotes, que deberán ser podados para que se ramifiquen profusamente y forman una capa densa, que en verano estará cubierta de follaje. Lo malo de este tipo de bonsai es que en invierno no es atractivo, ya que no mantiene una relación de grosor armónica entre el tronco y las ramas, pero con el paso de los años se va cerrando y disimulando el lugar del corte.

 

Bonsai de semilla

  Un bonsai se puede cultivar a partir de una sola semilla. Es quizá el método más prometedor a largo plazo, porque la planta es trabajada desde el nacimiento. Pero es un método que para los cultivadores comerciales es de un elevado gasto de tiempo y de trabajo y para los aficionados, son tratamientos complicados los que requieren las semillas y las plántulas, ya que en Japón por sus condiciones climáticas a finales de verano son ideales, pero en Europa es necesario disponer de un invernadero para reunir las condiciones adecuadas.

Se debe empezar la siembra en marzo/abril. Hay algunas especies que necesitan " shock frío" , para germinar correctamente, como es el caso sobre todo de las coníferas, por lo que hay que colocar las semillas en el refrigerador durante un mes. Antes de sembrarlas, se dejan en un recipiente con agua, con ello podremos desechar las que no germinarán porque quedan flotando en el agua, y también conseguimos acortar el tiempo de germinación. Se siembran en un   plato o bandeja hondo o bien una caja de madera. Debe estar provisto de desagüe, sobre el que colocaremos una rejilla para evitar que se obstruya. Cubrir el fondo con una capa de grava fina, después se añadirá una capa de tierra de 10 centímetros de espesor, formada por mantillo, arena, limo y turba en iguales proporciones. Colocar las semillas separadas varios centímetros y cubrirlas con una nueva capa de tierra de 1 ó 2 centímetros de espesor.

El proceso se puede acelarar con calor, por lo que la colocaremos en un lugar soleado y aireado. Una vez empiezan a brotar las plantitas, que se produce en el caso de los árboles planifolios en dos meses y en los aciculifolios en tres o más, se retiraran del sol demasiado intenso. Rociar y regar regularmente. En julio/agosto abonar por primera vez y en invierno protegerlas de las heladas. Vigilar y tratar en su caso contra parásitos, con productos adecuados pero diluidos. En tres ó cuatro años escoger las plantas más robustas y  trasplantar en macetas para empezar su cultivo.

 

Bonsai de esquejes o estacas

  Hay infinidad de especies de plantas leñosas con las que este método es muy ventajoso, porque es más rápido y reproduce las características de la planta madre. Se escogerán ramas robustas y sanas, con numerosas hojas o yemas foliares, y se cortan los 5-6 centímetros terminales. Cortarla con un corte obliquo, efectuado debajo del punto de inserción de una hoja y enterrarlas hasta la mitad de su longitud, sin que quede ninguna hoja enterrada, para que no se pudra. Después regar con abundante agua y repetir varias veces al día.

Protegerlas del viento y después de algunas semanas exponerlas poco a poco al sol. Evitar las heladas y si es necesario meterlas dentro de casa, aunque es  preferible que se queden en el exterior para que se beneficien del rocío. En otoño proceder a fertilizarlas en dosis pequeñas, eliminando las marchitas o raquíticas. En primavera trasplantarlas a macetas de 10 centímetros de diámetro. Cuando desarrollen raíces, se procederá a la poda de la copa, según la forma que se desee. Durante algunos años se deja en una maceta grande, hasta el momento de colocarla en un recipiente de bonsai para limitar el crecimiento de las raíces.

 

Bonsai por injerto

  Es otra alternativa más rápida que la obtenida por semillas o esquejes. Tendremos que disponer de el elemento a injertar (una pequeña rama o brote corto sin raíces), sobre una base o portainjertos ya enraizada, para que pueda seguir creciendo. Por ejemplo el pino de himekomatsu es muy lento de crecimiento y para que crezca 20 centímetros son necesarios 10 años, por lo que resulta imposible  adquirir un ejemplar crecido naturalmente sin injerto. En nuestro país son injertados sobre un pino negro japonés, que es de crecimiento más rápido y tiene mejor resistencia a la poda de las raíces. La cicatriz del injerto se nota por un engrosamiento del tallo a una cierta altura del suelo, según el cuidado del que efectuó el injerto se notará más o menos. La técnica del injerto también se usa en otras coníferas y árboles planifolios, como los faltos cipreses y el arce palmado.

 

Recipientes

El poco crecimiento de la planta se debe en primer lugar al tamaño de la maceta, ya que limita el desarrollo natural de las raíces y con ello el aporte normal de sustancias nutricias para el crecimiento. El tamaño, la forma y el color debe estar adaptado al bonsai que deberá crecer en él. La mayoría de los bonsais más baratos que encontramos en el mercado se venden en recipientes redondos y sencillos, que desempeñan bien la función práctica, pero que a la larga cambiaremos, para adaptarlo mejor a la estética y forma de nuestro bonsai. Podemos encontrar cuencos vidriados, sin vidriar, macetas redondas, ovaladas o cuadradas, altas o bajas. Deberemos comprar un recipiente que armonize con él en forma, tamaño, color y estructura. No deberá atraer la atención más que el propio bonsai. Los recipientes de color intenso o brillante se emplearán para bonsais con flores o frutos. Las macetas vidriadas mantienen mejor la humedad del sustrato y no se usan nunca para un ejemplar viejo de conífera. Debemos saber qué forma adoptará el bonsai a un árbol de crecimiento recto, sin curvas, le irá bien una maceta plana rectangular, mientas que si es un árbol en cascada, necesitará una maceta grande y alta. Vigilar bien los agujeros de drenaje que sean grandes.

 

 

 

Tierra

Cada especie vegetal necesita un sustrato que correspondería a la tierra en la que crece naturalmente, pero como no siempre tenemos disponible el tipo de tierra adecuada para cada especie, debemos fabricarla mezclando distintos componentes en la proporción adecuada.

Deben estar limpias y carecer de fertilizantes. Estarán secos, grumosos y aireados.

Existen tres tipos básicos de sustratos: arena, arcilla y mantillo de hojas.

Proporciones óptimas:

- para las coníferas: 50% de arcilla, 50 % de arena o según la edad, hasta un 100% de arcilla.

- para los planifolios: 60% de arcilla, 30% de arena y 10% de mantillo de hojas.

- para los árboles con flores y frutos: 50% de arcilla, 30% de arena y 20% de mantillo de hojas.

Si lo quiere perfecto, se tamizará la mezcla de tierra formando montones de distinto grosor. La tierra pasada por un tamiz de 1 centímetros se coloca en la parte inferior, después se añade una pequeña parte de grava fina, a continuación se coloca una capa de tierra de grosor medio y la capa superior será de la tierra más fina.

La tierra se cubrirá con el paso de los años por una capa de musgo que recuerda al césped del jardín.  

 

Dónde colocarlo

  Son árboles en miniatura, por lo que no son plantas de interior, y necesitan vivir con aire y sol constantes. Sólo se pueden tener en el interior de casa durante cortos períodos de tiempo y siempre coincidiendo con los momentos en que ésta permanezca más fría. Tampoco deben ponerse cerca de calefacciones.

El lugar ideal para colocarlo, será una zona soleada del jardín, balcón o terraza, sobre una mesa de madera o unos estantes y separado de la pared, para evitar las reverberaciones solares. No se recomienda instalarlos directamente sobre el suelo o céspes, porque saldrían las raíces por los agujeros de drenaje y sería atacado por babosas e insectos.

La mayoría de las variedades de bonsai deberían estar en la sombra durante los meses de verano, ya que el sol podría deshidratarlos.

Se resienten mucho con las heladas, por lo que en zonas donde sean frecuentes, es conveniente proporcionarles algún tipo de protección, bajo un techado o invernadero frío.

Existen algunas variedades cultivadas para vivir en interiores, pero incluso éstos, en los meses benignos agradecen un sitio sombreado al exterior.

 

 

 

Riego

El riego variará en función de la especie de árbol que tengamos. Como norma general, evitaremos que la tierra permanezca seca, deberá estar ligeramente húmeda  y no deberemos mojar las hojas cuando el sol sea fuerte. En el caso de que se seque la tierra, se recomienta surmergir la maceta en agua durante 10 ó 15 minutos, para que el cepellón se empape suficientemente. También se puede regar repetidamente a intervalos cortos de tiempo, hasta que la tierra quede suficientemente húmeda. Se rociará todo el árbol, sobre todo en verano,  con agua de lluvia o el agua del grifo que se haya dejado reposar durante 24 horas o hervido,   para eliminar el cloro, con una regadera muy fina, para imitar la lluvia y evitar que la tierra se desborde, y así pueda formar la capa de musgo que tanto embelleze el conjunto. No rociarlo cuando está en plena floración, para evitar el marchitamiento de las flores. Así se conseguirá limpiar el polvo de las hojas y aumentar la humedad ambiente durante un tiempo. Regaremos hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje, pero no encharcando  para evitar el amarilleamiento de las hojas.

El momento ideal del riego es por la mañana, antes de que el sol caliente demasiado, para que los rayos de sol no actúen sobre las gotas de agua y quemen las hojas. En los días calurosas del verano puede ser necesario regar el bonsai dos o incluso tres veces al día, y en invierno, durante el reposo de la planta, será suficiente con un riego semanal.

 

Abono

Se mantienen enanos entre otras causas, porque no disponen de una gran cantidad de nutrientes, pero aún así debemos abonarlos periódicamente durante la época de crecimiento (marzo a septiembre). Un bonsai puede vivir más o menos un año sin recibir fertilizantes, antes de que empieze a secarse y marchitarse por las hojas y las ramas. Cada especie y cada planta, tiene unas necesidades nutritivas diferentes. La dosificación depende del tamaño de la maceta, tipo de planta y mezcla de tierras. Las coníferas y plantas leñosas de hoja perenne, deben ser abonadas durante todo el año, en cambio   los árboles planifolios, si se abonan en invierno, se pudren las raíces. Un abono debe contener los tres elementos básicos: nitrógeno, ácido fosfórico y potasio, además de elementos traza, que se encuentra en todas las tierras de bonsai. Las plantas leñosas que producen flores y frutos necesitan más cantidad de ácido fosfórico y potasio.

Los abonos líquidos o en polvo no son muy adecuados para bonsai. Si se usan hay que diluirlos el doble de lo indicado en su modo de empleo.

Son más adecuados los orgánicos ceniza, harina de cuerno, tortas de aceite y colza triturada, que se distribuye por encima de la tierra y se disuelven lentamente o se emplean como soluciones fermentadas, disueltas en 20-30 volúmenes de agua, y son fáciles de manejar.

También podemos encontrar fertilizantes especiales para bonsai, en pastillas con la composición requerida.

 

 

Trasplante

Cuando lleva varios años en una maceta, ésta queda completamente ocupada por las raíces, y empezarán a molestarse unas a otras y a pudrise. También el sustrato se agota y deberá reemplazarse por uno nuevo.    Según variedades y edad, se  trasplantará entre dos a cinco años. Lo mejor es examinar el pan de raíces dos veces al año y trasplantar cuando las raíces hayan formado una red muy densa. El mejor momento para recortar las raíces es casi siempre en marzo/abril, antes de que la planta empiece a brotar, en algunas coníferas es un otoño. El trasplante debe hacerse con rapidez y sin interrupciones. Por ello se recomienda tener a mano todo lo necesario en cuanto a herramientas y materiales una pequeña pala para la tierra, tijeras afiladas y limpias, palo pequeño de madera con extremo romo o pinzas y una botella rociadora. Se recomienda no regarlo durante un tiempo antes del trasplante, para que la tierra permanezca seca y se desprenda mejor de las raíces.

Trasplantarlo en un lugar libre de corrientes de aire y que no dé el sol. Levantarlo por el tronco con cuidado y con ayuda del palito desenredar las raíces que deben colgar libremente. Después cortar la mayor parte de las raíces que han quedado colgando sin tierra, también se debe podar con un corte oblícuo, la gruesa raíz principal. Ya está listo de nuevo para plantarse. Llenar el recipiente aproximadamente en una quinta parte con la tierra de grumos más gruesos, mezclar guijarros para el drenaje, luego colocar una capa delgada de tierra de grano medio y colocar la planta. No hace falta que sea justo en el centro, puede quedar también bien hacia un lado, si la planta no es simétrica. La copa del árbol debe superar por igual a los bordes de la maceta en todos sus lados, pero el tronco puede quedar ligeramente desplazado hacia un lado o hacia atrás. Repartir las raíces en todas las direcciones alrededor del tronco y verter sobre ellas la tierra de grano medio, llenando los espacios con la ayuda del palito. La parte superior de la maceta, se llena con la tierra más fina. La tierra deberá llegar hasta el borde superior del recipiente, elevándose un poco a medida que nos acercamos al tronco. Debe quedar firme, sin tambalearse, pero sin presionar la tierra en exceso. Si es necesario, asegurar con una cuerda la estabilidad del árbol durante las primeras semanas. Limpiar la parte del tronco y el inicio de las raíces, eliminando los restos de tierra con ayuda de la botella rociadora y alisar la tierra con la mano o un pincel. Por último procederemos a regar a fondo nuestro bonsai.

Protegerlo del viento y del sol demasiado intenso durante las 2-4 semanas siguientes y rociarlo varias veces cada día, hasta que desarrolle nuevas raíces suctoras. Se pueden eliminar también las acículas, hojas o ramas superfluas.

 

 

Invernaje

Para pasar el invierno deberemos buscar un lugar luminoso con una temperatura entre 0-6ºC. Algunas variedades resistentes pueden pasar el invierno a la intemperie, pero se recomienda tapar la maceta con viruta de madera o turba sphagnum. Otros, sin embargo debemos meterlos dentro de casa o en un invernadero.

 

Bonsai Miniatura y Gigante

Los bonsai de tamaño normal tienen un tamaño que oscila entre los 20 y 80 centímetros, por el contrario los miniatura alcanzan de 5 a 15 centímetros En pocos años, estos árboles enanos entre los árboles pequeños, desarrollan un tronco relativamente grueso y una o dos ramificaciones, pero casi no pueden se moldeados. Las macetas que se utilizan para su cultivo tienen un tamaño comprendido entre los 2 y los 10 centímetros como máximo. El número de especies adecuado para este tipo de cultivo, es mínimo, dado el tamaño de las hojas. También es muy complicado mantener con vida una planta con este tamaño y además darle una forma atractiva. Las raíces llenan muy pronto el recipiente y el sustrato pierde enseguida su papel de almacén de agua. En dìas calurosos, requieren ser protegidas del sol, para evitar que se seque y marchite. Requieren un rociado frecuente y un suelo arcilloso. Para la poda requiere el recortado de hojas. El trasplante se efectuará una vez al año con una poda prudente de las raíces.

Por el contrario, también existen bonsais que son verdaderos gigantes dentro de su género. Las plantas leñosas cultivadas en maceta pueden alcanzar de 1 a 2 metros. Son adecuadas como plantas en solitario y pueden alegrar un patio interior.

 

 

 

Saikei

Una vertiente del arte japonés en jardinería es el saikei que significa " paisaje vivo" . Siguiendo los principios del bonsai, se reproduce un fragmento de paisaje, con ayuda de arbolitos, piedras, rocas, hierbas, musgos, arena y en un recipiente grande pero de poco fondo. Puede ser similar a un bonsai en grupo o en forma de bosque, pero existen diferencias. Por ejemplo en la forma de bosque en el bonsai se presentan varios árboles de una misma especie, en un número no muy elevado, con bastantes años  y de dimensiones más o menos similares. Por el contrario en un saikei se emplean plantas de distintas especies y pueden ser jóvenes. En un bonsai plantado sobre rocas, no es fácil encontrar una piedra que se adapte en armonía con la planta, en forma, tamaño, color, etc. Pero en el saikei son apropiadas todo tipo de rocas, y si presenta algún desperfecto se puede disimular enterrándola parcialmente.

Otros aspectos a tener en cuenta, es que tiene mayor libertad de creatividad. Los materiales que se emplean pueden ser encontrados en cualquier parte y son baratos. Los recipientes serán planos, sencillos y discretos. Se puede variar el paisaje, si el resultado no es el esperado. Cuando los ejemplares plantados se hagan demasiado grandes, pueden ser usados para hacer un bonsai.

 

Enfermedades y parásitos

    - Podredumbre de las raíces

    Es una enfermedad muy frecuente y que casi ninguna especie es resistente a ella. Se produce por una composición equivocada de la tierra, un agujero de drenaje obstruido o regar demasiado frecuentemente. Se produce un encharcamiento en la base del recipiente, porque el drenaje y el aporte de aire son insuficientes. El bonsai ha permanecido quizá demasiado tiempo sin riego, las raíces suctoras muy finas, han muerto y han empezado a pudrirse. La planta ha sido trasplantada en un momento equivocado o ha sido regada en exceso. Se puede sacar el pan de raíces para comprobar si está enferma, si es así, las raíces apareceran de color pardo oscuro y de consistencia blanda y pastosa. Las partes atacadas deben ser cortadas inmediatamente y cambiar la tierra, que estará infectada.

     

    - Pulgones

    Son menos frecuentes que la podredumbre de raíces. La causa por lo general es el haber estado demasiado tiempo dentro de casa. Se deberá rociar la planta con un preparado especial de venta en comercios, pero diluidos hasta una cuarta parte, no dejándolo caer sobre la tierra.

Después de los primeros auxilios sea una causa u otra, deberemos protegerlo del sol, viento y heladas y rociarlo varias veces al día, para evitar la evaporación innecesaria.

 

 

Herramientas

Para cultivar y cuidar con éxito un bonsai resultan imprescindibles algunas herramientas:

 

- Tijeras afiladas y limpias de distintos tamaños, para cortar hojas, ramas y raíces.

- Una sierra fina y manejable para cortar las ramas y raíces gruesas.

- Un cuchillo corto y bien afilado.

- Unos alicates para cortar el alambre.

- Unas tenazas finas con mango largo.

- Unas tenazillas planas, de borde redondeado para retorcer el alambre.

- Una pala terminada en punta.

- Palitos de madera o bambú para usos diversos.

- Un pincel ancho para alisar la tierra.

- Una regadera pequeña y manejable, de agujeros pequeños.

- Una botella rociadora para agua, fertilizantes y productos fitosanitarios, con boquilla  regulable.

- Alambre de aluminio y de cobre bruñido, blando y manejable.

 

 

Poda y formación

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de formar un bonsai es el sentido de la estética y la búsqueda del equilibrio en la composición. Debemos buscar la perfecta armonía entre recipiente  y árbol.

Cuando vayamos a elegir un árbol para realizar un bonsai, debemos fijarnos en el tamaño de las hojas, flores y frutos, ya que por ejemplo unas hojas grandes para un bonsai pueden resultas raras.

Para alcanzar la forma típica de un bonsai y para conservarla, deberán cortarse hojas, brotes, ramas y raíces, también se usarán los alambrados de troncos y ramas y pinzados de yemas.

 

Poda

Para determinar la forma, debemos observar cuidadosamente la planta y decidir cuál será la más apropiada para él. Debemos elegir cuál será la parte anterior y posterior, y para ello deberemos tener en cuenta la estructura del tronco, la distribución, el grosor y la longitud de las ramas e inicio de las raíces. A derecha e izquierda deberían crecer las ramas más vigorosas, eliminando las demasiado gruesas que nacen hacia delante. Las de la parte posterior sí se pueden dejar, para acentuar el efecto de profundidad de la copa del árbol. De la copa también eliminaremos elementos superfluos.

 

Ramas a eliminar: 

- Una de dos ramas que crezcan paralelamente y muy juntas.

- Una de dos ramas que crezcan formando una cruz (sino se puede corregir con alambre).

- Todas las ramas, menos una, en el caso de que surjan a una misma altura del tronco.

- Todas las ramas que surgen a uno de los lados del tronco y crecen luego cruzando por delante de éste.

- Todas las ramas que crecen en la cuarta parte inferior del tronco.

 

Si las ramas son finas, se cortan con tijeras, las más gruesas con una sierra, cuidando no dañar el tronco. Si el árbol es jóven,  el muñón que queda deberá rebajarse con un cuchillo, hasta que no sobresalga, si es ya viejo, se puede dejar con unos centímetros, trabajándolo para dar la impresión que la rama ha sido arrancada por el viento. Este muñón trabajado recibe el nombre de " jin" , y marcará la edad del bonsai.

Una vez quitadas las ramas principales, empezaremos con   las secundarias. También se eliminará la simetría y repetición. Por último se le dará a la copa un contorno regular para que ninguna ramita sobresalga y estropee el conjunto.

Las ramitas finas se pueden recortar durante todo el año, por el contrario las gruesas, es mejor podarlas en invierno, cuando el árbol está en reposo.    

La periodicidad con que debemos podar, depende de cada especie y en particular de cada ejemplar. Algunos árboles se podan sólo una vez en primavera, y otros, sin embargo varias veces a lo largo del año.

El pinzado hay que realizardo en la época de crecimiento y consiste en eliminar todas las ramitas que tengan más de 5 ó 6 hojas, dejando sólo 4.

 

Poda de brotes 

Se procede a la poda de brotes por varios motivos: 

- Impedir un crecimiento exagerado de la planta.

- El árbol se ramifica con más frecuencia y así la copa resultará más densa.

- Para estimular los brotes en reposo, que se encuentran en las axilas de las hojas.

- Con esta poda logramos un crecimiento más regular, así algunos brotes más vigorosos no acapararan toda la vitalidad del árbol.

- Los flores o frutos se desarrollarán con más profusión.    

 

Alambres e hilos 

Para corregir la forma usaremos alambres e hilos. El método es sencillo, con alambres de distinto grosor se envuelve la madera, que es elástica y se la mantiene en una determinada posición que se habrá establecido previamente doblando la rama. Un año más tarde se puede retirar el alambre, porque ya tendrá la forma apropiada. El momento adecuado para colocar los alambres es cuando la planta está en reposo (octubre a marzo), a excepción de algunas coníferas como el pino de himekomatsu que se tratarán a principios de verano, cuando las ramas contienen más savia y se doblan con más facilidad.

El alambre  de cobre, se calienta al fuego antes, para que se vuelva más blando, pero como tiene muy buena conductividad, en su superficie se pueden formar elementos galvánicos que serían perjudiciales para el bonsai.

El de hierro se oxida rapidamente y lesiona la corteza del bonsai.

El de aluminio o cinc es muy llamativo y le resta estética al árbol.

El de aluminio anodizado es sin duda el más óptimo, ya que se fabrica especialmente para este uso, y se puede encontrar en comercios especializados.

También están los que están recubriertos de plástico de distintos colores, para no dañar la corteza del tronco ni ramas.

Cuánto más delgado más fácil será trabajar con él, pero deberá ser resistente para que mantenga la rama o tronco la posición deseada.

Se colocará siempre en dirección ascendente. Para el tronco se emplea el de mayor grosor y se empieza fijando uno de sus extremos al suelo, entre el inicio de las raíces. Se va colocando luego alrededor del tronco formando amplios círculos en diagonal y vigilando que no dañe la corteza. Si no es suficiente con un alambre, podremos colocar dos paralelamente.

Si queremos hacer una curva muy pronunciada, será mejor hacerlo por etapas, con una separación de varios meses entre cada una, para evitar forzar demasiado y que se rompa.

Para las ramas se usará alambre más fino. Cuando hay dos ramas muy próximas, cogemos un trozo de alambre el doble de largo que el árbol, colocamos la parte central del alambre rodeamos el tronco y luego cada una de las ramas. Una vez envueltas éstas, haremos llegar el alambre lo más posible a sus extremos y se envolverá del mismo modo, pero con alambre más fino todavía, dos ramas secundarias que nazcan demasiado juntas en una de las dos ramas que ya estaban alambradas y así sucesivamente.

Para terminar de fijar el alambre se le dará dos vueltas alrededor de la rama, luego se corta.

Deberemos cuidar que no quede flojo ni apretado para no lesionar la corteza.

Una vez que el árbol está totalmente envuelto con alambre hasta la última ramita, debemos darle la forma. Se dobla primero una rama ya envuelta en alambre, ligeramente hacia abajo y luego se colocan sus ramitas, también envueltas en alambre, para que formen una estructura densa, que en algunos puntos puede mostrar unos arcos dirigidos hacia arriba. Si los miramos por la parte anterior, los diversos niveles deben presentar una línea recta por su cara inferior. Casi todas las plantas leñosas jovenes y vigorosas se caracterizan por el desarrollo ascendente de sus ramas, sin embargo los viejos árboles gigantes muestran sus ramas colgantes. Si doblamos una rama hacia abajo se puede disminuir considerablemente el vigor de una rama, pero si doblamos todas hacia abajo el árbol quedará muy debilitado. Por lo tanto será necesario doblar los extremos de las ramas ligeramente hacia arriba.

Cuando colocamos el alambre, el árbol sufre por lo que deberemos protegerlo del sol y el viento, y rociarlo varias veces al día durante unas cuantas semanas. No aplicar en este tiempo ninguna clase de abono ni insecticidas.

No se debe aplicar esta técnica a árboles recién trasplantados.

Al cabo de un año o cuando el alambre pueda dañar la corteza, se debe proceder a retirar el alambre. El proceso se realiza en sentido inverso a como se colocó, es decir primero se quitan las ramitas más finas. El alambre más grueso se va cortando cada pocos centímetros con unas tenazas. El que ha quedado hundido en la corteza, se debe quitar con mucho cuidado. Si está demasiado hundido es preferible dejarlo allí a intentar quitarlo y ocasionarle graves daños.

Otra forma de modelar un bonsai, es con hilo, que resultan menos perjudiciales para la corteza y menos antiestéticos. Este tipo de modelado es más lento que con alambre, pues abarca mucho menos espacio y requiere poner varios hilos para conseguir un modelado.

 

 

 

Formas y arreglos

 

Vertical formal o recta es la forma más natural, en esta forma el árbol crece erguido y sin deformaciones. El tronco se vuelve cada vez más delgado, de manera regular y sin ningún tipo de curvas. Con esta forma se debe evitar la simetría y las ramas deben crecer alternadamente hacia la derecha e izquierda, sin que ninguna parezca la prolongación de otra. Adecuada para pino negro japonés, pino de himekomatsu, alerces, abetos, enebros, cipreses, olmos, arces, hayas y robles.

 

Vertical ondulante o informal en esta forma, se trata de representar un árbol que ha sido atacado ligeramente por los elementos, y sus ramas están un poco retorcidas. El tronco aparece ligeramente retorcido. Esta forma refleja una intensa fuerza vital que ha permitido al árbol sobrevidir durante muchos años en su luchas contra los elementos. Adecuada para coníferas (pinos, enebros)   y árboles planifolios.

 

Escoba posee un tronco erguido, pero a partir de un determinado punto se divide en varias ramas. La copa es densa y finamente ramificada. Adecuada en olmos, arces, hayas y falsos cipreses.

 

Inclinada cuando el árbol crece en una posición ligeramente oblícua, como la que se produce en la naturaleza, por los movimientos de tierra o una tormenta. Las ramas por el contrario deben crecer horizontales. Adecuada en pinos y azaleas.

 

 

Azotada por el viento es poco frecuente y representa un árbol de montaña o acantilado y tanto el tronco, como las ramas principales y las secundarias crecen en la misma dirección debido a la acción constante del viento y tempestades. Adecuada para arces y pino de himekomatsu.

 

Incrustados en piedras o rocas esta forma imita a los ejemplares que crecen en las hendiduras de las rocas, es muy apreciada pero difícil de conseguir. En el recipiente que debe ser muy plano, lleno de grava fina o agua, hay una piedra de bonito contorno y entre las grietas crecen árboles expuestos a la furia de los elementos, y por lo tanto están torcidos. En otras composiciones, las raíces descienden desde la roca hasta el recipiente lleno de tierra. La roca no debe contener elementos salinos. Adecuada para arces, pinos y falsos cipreses.

 

Troncos dobles es un único árbol que se ramifica en dos troncos a escasa distancia del suelo. Adecuada para pinos de himekomatsu, arces, pinos, enebros, piceas.

 

Troncos múltiples parecen pequeños grupos de árboles, pero poseen un único sistema de raíces. Adecuada para pinos, enebros y piceas.

 

 

De almadía esta forma es poco frecuente y muestra varios troncos separados, pero en este caso son las ramas de un tronco enterrado y enraizado. Adecuada para pino de himekomatsu, piceas, abetos, olmos, hayas y arces.

 

Cascada y semiscascada representa un árbol o arbusto que crece sobre un precipicio, y las ramas están en muchos casos por debajo del tronco, debido a la exposición a la fuerza de los elementos. Se ven obligados a desarrollarse horizontalmente o incluso en dirección vertical descendente, a lo largo de las rocas y laderas. Se cultivas en macetas altas y de reducido diámetro. Adecuada para pinos, enebros, hiedras, sauces y árboles frutales.

 

 

Bosques constan de un número impar de plantas de distinto grosor y altura, colocadas unas junto a otras y también delante unas de otras formando un conjunto armonioso. Adecuada para pinos, cipreses, olmos, arces y hayas.

 

Términos técnicos

 

bunjingi  

forma culta, ramas que nacen a gran altura del suelo

 

chokkan  

árbol vertical recto

 

fukinagashi  

forma azotada por el viento

 

han kengai   

semicascada

 

hokidachi  

en forma de escoba

 

ikadabuki  

grupo de árboles que crecen sobre una rama enterrada

 

ishitsuki  

plantación sobre roca

 

kabudachi  

varios árboles que crecen a partir de una raíz

 

kengai  

cascada

 

moyogi o bankan   

tronco recto sinuoso

 

negari  

raíz en forma de tronco, el árbol crece sobre raíces altas, a modo de zancos

 

netsuranari  

en forma de almadía

 

shakan  

tronco inclinado

 

sokan  

tronco doble

 

yose ue   

en forma de bosque

 

 

Especies apropiadas

 

Casi todos los árboles y arbustos, podrían ser cultivados con la técnica del bonsai, pero sólo una serie de plantas leñosas cumple las condiciones necesarias para su cultivo, según los principios del bonsai. La especie elegida debe desarrollar lo más pronto posible un tronco grueso y bien lignificado. Las hojaso acículas deben ser ya por naturaleza pequeñas, para que en un futuro tenga un aspecto natural. Las raíces deben ser gruesas en su punto de unión con el tronco y no deben ser demasiado sensibles a una poda regular. Las flores o frutos que pueden desarrollarse, no deben ser demasiado grandes.

El bonsai experimentó su mayor desarrollo en Japón, por lo que es natural que entre las numerosas especies de plantas leñosas empleadas tradicionalmente en este arte se cuenten sobre todo árboles que forman parte de la vegetación natural de este país.

 

 

 

Árboles perennifolios

 

Abies alba - Abeto plateado

 

Buxus Harlandi  - Boj chino

 

Buxus sempervirens - Boj

 

Cedrus - Cedro

 

Chamaecyparis obtusa - Falso ciprés japonés, ciprés hinoki

 

Cryptomeria japonica - Criptomeria japonesa, sugi

 

Eucalyptus globulus - Eucalipto blanco

 

Ficus Retusa

 

Juniperus chinensis - Enebro de china

 

Picea glehnii - Picea

 

Pinus pentaphylla - Pino de himekomatsu

 

Pinus thumbergii - Pino negro japonés

 

Pinus sylvestris - Pino albar

 

Thuja orientalis - Árbol de la vida

 

Quercus Ilux -Encina

 

Quercus suber  -Alcornoque

 

 

 

 

Árboles caducifolios

 

Acer palmatum - Arce palmado japonés

 

Aesculus hippocastanum - Castaño de Indias

 

Betula - Abedul

 

Carpinus japonica - Carpes japonés 

 

Fagus Sylvatica - Haya

 

Ginkgo biloba - Ginkgo

 

Quercus robur - Roble

 

Salix babylonica - Sauce llorón

 

Zelkova serrata - Zelkova, olmo japonés

 

 

 

 

Con flores y frutos

 

Albizia julibrissin - Acacia de Constantinopla

 

Arbutus unedo - Madroño

 

Azalea/Rhododendron japonica - Azalea/Rhododendro japonés

 

Bougainvillea glabra - Buganvilla

 

Camellia japonica - Camelia

 

Cercis siliquastrum - Árbol del amor

 

Corylus avellana - Avellano tortuoso

 

Chaenomeles chinensis  - Membrillero de China

 

Chaenomeles lagenaria - Membrillero ornamental

 

Citrus - Naranjo, Limonero, Mandarino, Kumquat

 

Cotoneaster horizontalis - Cotoneáster

 

Ficus Carica - Higuera

 

Illex serrata - Acebo

 

Jasminum nudiflorum - Jazmín de invierno

 

Malus - Manzano

 

Morus Alba  - Morera blanca

 

Morus Nigra - Moral, morera negra

 

Olea europaea - Olivo

 

Punica granatum - Granado

 

Prunus serrulata/subhirtella  - Cerezo de flor

 

Prunus mume - Albaricoquero japonés

 

Pyracantha coccinea  - Piracanta, Espino de fuego

 

Pyrus pyraster  - Peral silvestre

 

Wisteria floribunda - Glicinia

 

 

 


 

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