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Las plantas suculentas comprenden más de 8.000 especies distintas, en ella se incluyen además de las Cactáceas, otras familias
como Agaváceas, Aizoáceas, Apocynáceas, Asclepidáceas, Asphodeláceas, Crasuláceas, Euforbiáceas, Portulacáceas y Vitáceas. Se caracterizan por acumular agua en sus tallos, hojas o raíces, lo que les permite aguantar períodos de sequía. Para poder acumular la mayor cantidad de agua en sus hojas, por ejemplo, han engrosado más que en otras plantas. Además de almacenar agua,
para adaptarse a la sequía, también reducen su metabolismo, la floración es más breve, y tienen
la piel dura, en el caso de cactus, producen espinas para protegerse del calor y los depredadores, y sufren un curioso fenómeno llamado PROCESO CAM. Consiste en que sólo abren los estomas
por la noche, toman el CO2 y hacen la fotosíntesis de día, con sol.
Iluminación y Temperatura
Las suculentas por lo general precisan mucha luz, aunque el sol directo durante todo el día puede producir quemaduras en algunas especies delicadas, lo ideal es que tengan sol, sólo durante una parte del día. En cuanto a la temperatura, hay muchas suculentas que no soportan
temperaturas bajas por debajo
de 5ºC, sobre todo las que provienen de zonas tropicales. Las plantas que invernan al fresco o en semioscuridad no deben regarse, porque se pueden pudrir. Las plantas que invernan con calor (entre 15 y 20ºC) en un apartamento o en un invernadero siguen creciendo y hay que regarlas moderadamente, 2 ó 3 veces al mes, pero sin abono. Las Suculentas que no son Cactus, proceden en un 70% de los casos de zonas áridas
y semiáridas, pero
también
las hay de zonas frías y montañosas y de climas con gran humedad. Incluso algunas se pueden hallar en el hemisferio norte, cubiertas por la nieve en invierno.

Tierra
En los centros de jardinería venden preparados que son adecuados para todas las plantas Suculentas. Se les suele llamar "tierra para cactus". Sólo hay que tener en cuenta que vienen poco abonados por lo que se les debe añadir fertilizantes minerales. Otra
opción es hacer nosotros la
mezcla,
teniendo en cuenta que el substrato deberá quedar suelto, aireado, poroso y que nunca se encharque reteniendo el agua mucho tiempo. Una buena mezcla puede ser un 50% de arena de río lavada y gruesa, que no sea de construcción porque podemos hacerle más daño que beneficio, el otro 50% de turba negra y algo de bolitas de corcho blanco. Añadeir a esta mezcla un fertilizante de lenta liberación granulado. La mezcla hortícola es la formada por 1/3
de tierra de jardín, 1/3 de arena gruesa y el otro
1/3
de turba o mantillo de hojas. Se le puede agregar un poco de carbón vegetal para evitar el desarrollo de hongos. En el momento de la plantación en el suelo del jardín no es necesario incorporar fertilizantes minerales. Sobre la superficie del substrato, extender una capa de gravilla o rocas volcánicas. Tener en cuenta que muchas especies nacen incluso en grietas o rocas, donde sólo tienen la poca tierra donde
agarran sus raices.
Riego
No existen reglas respecto a cada cuanto tiempo hay que regar, ya que depende de muchos factores: si recibe más o menos sol, si hace mucho calor, si llueve o no, el tipo de substrato, si la maceta es muy grande, si es de barro o plástico, etc. Con el tiempo y la experiencia sabremos la cantidad
que necesita cada
una de nuestras plantas, aunque en el camino hayamos perdido alguna. Por lo general si se cultiva en maceta, durante la primavera y el otoño, regar cada 15 días y esperar una semana después de que se seque el substrato. Durante el verano regar cuando el substrato está seco. Las macetas de barro se secan con mayor rapidez que las de plástico. Si se cultiva en tierra en el exterior,
se puede regar una vez por semana en
verano.
Durante la primavera y el otoño si llueve quizás no sea necesario regar, sino llueve, un riego cada 15 días será suficiente. En invierno nada de riego
o alguno muy esporádico en general, pero cuando la temperatura no sea menos de 10ºC. De cualquier forma es mejor la falta de agua, en cuyo caso crecerán menos, que el exceso, que llega a pudrir las raíces. Y lo más importante es que tengan un buen drenaje, para eliminar el exceso, y si debajo hay un plato, vaciar el agua estancada.
Abonado
Aunque procedan muchas de ellas de zonas semidesérticas, precisan algo de abono, sobre todo si están en macetas, ya que con los riegos se van lavando y agotando así los nutrientes. Se puede comenzar a abonar
cuando la planta inicie
señales
de crecimiento como brotes, o botones florales. Normalmente, desde principios de primavera, a razón de una vez al mes hasta el otoño. El abonar en el otoño, permitirá a la planta acumular alimento para rebrotar y florecer la primavera/verano
siguiente. En invierno nada de abono. Es mejor usar el fertilizante diluido en el agua mejor que granulado. Antes de la floración conviene abonar con algún producto rico en potasio, para favorecer la formación de los capullos florales. Para el resto del periodo se puede abonar con algún producto equilibrado y que contenga todos los elementos minerales (nitrógeno, fósforo, potasio, etc.). Existen abonos especiales
para Suculentas, pero no sobrepasar las dosis en particular el nitrógeno, ya que afecta a los tejidos y hacen que sean débiles y acuosos, incluso puede hacer que no florezca.
Trasplante
Las suculentas necesitan el cambio a una maceta mayor cada 2 ó 3 años, dependiendo de la especie y de su crecimiento, incluso algunas crecen tampoco que ni siquiera lo precisan. Precisará el trasplante cuando ya no cabe en el recipiente, le salen las raíces por el agujero, o la tierra
está tan empobrecida que es
preciso cambiarla por completo. El trasplante se realiza en primavera o verano, cuando sea el periodo de crecimiento, ya que si se hace en invierno se pueden dañar las raíces, por pudrición. Si al hacer el trasplante se han roto algunas raíces o cepellón, se debe esperar unos 10 días para regarla. Después del trasplante, regar con el agua justa, y cuando aparezcan signos de crecimiento, aumentarla un poco.
Plagas
Las plantas crasas por lo general, son bastante resistentes a las plagas, enfermedades y trastornos, pero como todos los vegetales, pueden sufrir estos problemas. Entre las plagas destacan los ácaros, insectos, caracoles y roedores. Entre las enfermedades las crasas se ven afectadas por
hongos y los
trastornos
son ocasionados por exceso de riego, heladas, quemaduras por el sol, falta de luz, carencia de algún nutriente, mucho viento, etc.
Multiplicación
- Por semilla
La multiplicación de suculentas por semillas requiere paciencia y la planta no será idéntica a su madre, pero hay algunas especies que sólo se pueden reproducir por este método. Se usa para conseguir híbridos de dos especies distinas y obtener una nueva. Para
utilizar las semillas, las mejor son las de cosecha
propia, para ello se debe esperar a que los frutos estén completamente maduros, momento en el cual se desprenden fácilmente. Dejarlas secar en lugar seco y no demasiado caluroso, desmenuzar los frutos para sacar las semillas. Si contienen pulpa, quitarla y lavarlas en agua a fondo, ya que si se queda pulpa puede producir hongos. Guardarlas en un sobre de papel, en la zona de frutas y verduras en el frigorífico hasta el momento de la siembra, que por lo general es en primavera,
aunque también puede
realizarse en verano. Si se plantan en otoño e invierno, deberemos disponer de calefacción y luz artificial cuando empiecen a germinar. La temperatura varía según especies, pero está entre 21 y 30ºC. Para poder asegurar el éxito, se recomienda sembrar escalonadamente, unos 10 días de diferencia o más, así si la temperatura es distinta tendremos la seguridad de que alguna germinará. El substrato deberá ser
poroso y sobre todo con un buen drenaje. Se puede utilizar la mezcla ya preparada
o
bien hacerla nosotros mismos: 50% de mantillo muy hecho, cribado para quitar lo grueso y evitar así dañar las plantulas, 40% de arena de río lavada, y 10% de turba rubia o negra. Se pueden usar recipientes pequeños, de 7 centímetros de diámetro, así si alguna es atacada por hongos, no afectará al resto. Llenar el recipiente con la mezcla hasta 1 centímetros del borde, colocar en el fondo piedrecitas o grava volcánica para que tenga
un buen drenaje. Introducir ese recipiente en otro con agua para que absorba
el agua por
el agujero de drenaje y suba hasta la superficie por capilaridad. Cuando llegue arriba, retirarlo. Al drenar puede bajar el nivel del sustrato, echar más mezcla y volver a hacer lo mismo con el agua. Ya podemos empezar a sembrar lo más uniforme posible. Cubrirlas con una capa fina de arena de 2-3 mm. o presionarlas un poco con una espátula para hundirlas ligeramente en el substrato humedecido. Sobre los recipientes colocar una tapa transparente o bolsa de plástico, para mantener
la humedad. Otra opción
son las cajas de propagación o mini-invernaderos, que tienen una tapa de cristal o plástico y en algunos casos hasta tienen sistema de calefacción. Regar para mantenerlo húmedo, pero sin exceso. Puede ser por capilaridad, poniendo los tiestos en un plato o bandeja llena de agua y esperar que la tierra vaya absorbiéndola por los agujeros de drenaje, dándose por finalizado el riego en el momento en que se observe
humedad en la superficie de la tierra. Otro sistema válido es regar pausadamente la tierra con la ayuda de un pulverizador. Más o menos al mes después de germinar, practicar unos agujeros en las tapas o en el plástico para prevenir la aparición de hongos. Ir abriendo poco a poco el semillero, unos 15 minutos al día durante una semana, aumentando progresivamente los tiempos. Cada 15 días diluir un fungicida en el riego para no tener problemas de hongos
y abonar con un abono especial para suculentas,
pero con la mitad de la dosis recomendada por el fabricante. Durante este perioro no deben recibir luz solar directa. Cuando las plantas estén fuertes, se puede retirar la cubierta. Se transplantarán cuando estén bien desarrolladas, dependerá de la especie, puede ser meses o 1 año. Hay crasas que no se pueden reproducir por semilla porque carecen de flores o porque éstas son estériles y necesariamente hay que aplicar alguno de los demás
métodos: esquejado, hijuelos, división o injerto.
- Por esquejes
Si se reproduce por esquejes, sale un individuo exacto. Es mucho más fácil y se obtienen nuevos ejemplares en menos tiempo que por semilla. También se usa este método por ejemplo para mantener la descendencia de las plantas variegadas, ya que es una anomalía
genética, y si se usan semillas no
valdría.
La mejor época para el esquejado va desde la primavera hasta principios de verano. En verano y otoño es más complicado que agarren, si ya están cortados se pueden guardar hasta la primavera. El esquejado de hoja es muy sencillo, para ello hay que cortarla desde la insección, dejando secar las heridas durante 7 días. Se introduce en el sustrato y al cabo de un mes empiezan a aparecer hojitas unida a la hoja madre. Se usa mucho en crasas como echeveria,
crassula, sedum, entre otras. Hay determinadas
especies, que incluso cuando se cae una hoja sobre la tierra, arraigan por sí solas. Para hacer esquejes de tallo, se debe cortar trozos de tallo sin raíces, no todas las especies arraigan facilmente, ya que agunas se pudren por el corte. Es fundamental dejar secar totalmente la herida antes de plantar. Se puede poner un fungicida para evitar hongos, tanto en la planta madre como en el esqueje. Preparar macetas con agujeros de drenaje grandes, poniendo una capa de grava en el fondo,
para que drene
perfectamente y evitar que se pudran las raíces. Rellenarlas de un substrato muy esponjoso y aireado. Hacer un hueco con un palito, e introducir el esqueje, no apretando demasiado el substrato, para que quede suelto, sin apelmazar, así tendrá una cámara de aire para las raicillas. Colocarlo en un lugar luminoso, sin sol directo y con una temperatura cálida. No regar durante los primeros 15 días, sólo hay que mantener húmedo el substrato mediante
nebulizaciones de agua y sin empapar. Enraizará entre
dos y seis semanas y entonces se podrá trasplantar.
- Por hijuelos
Hay algunas especies de Crasas que echa hijuelos en la base, que se pueden separar haciendo algo de palanca, ayudándo con un palito para que se desprendan con algunas raíces. Lo mejor es hacerlo en primavera o principios de verano, aunque puede agarrar en cualquier época, en
cuyo caso puede ser
más
complicado el agarre. Dejar que se seque la zona una semana antes de plantarlos, si es que se ha producido alguna herida. Se puede poner un fungicida para evitar hongos. No regar hasta que estén agarrados.
- Por división de mata
Es otro método sencillo para aquellas especies que forman una mata. Separar la mata que tiene vástagos, con la tierra y raíces en cada porción y plantarla donde queramos.
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