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La poda se usa para eliminar ramas enfermas, revigorizar árboles y arbustos y para conseguir un efecto decorativo. La técnica parece sencilla pero tiene sus reglas y si no se siguen pueden provarse daños irreparables.

Hay arbustos que sólo producen flores en las ramas del año y por eso si se les poda en una fecha inadecuada puede resultar que se pierda la floración.

Cada árbol exige unos cortes particulares, pero hay normas generales que pueden servir de orientación. Primero se hará una limpieza del ramaje, eliminándo las ramas secas o enfermas que se cortan fácilmente. Así la copa quedará más despejada y se podrán ver las ramas que estorban o estén deformadas, que se procederá a eliminarlas también. En la poda para reforzar el árbol o favorecer la producción de fruto, el corte no deberá ser perpendicular al eje de la rama, sino inclinado, que forme un ángulo de unos 45º, ya que si es más oblicuo, ofrece una superficie excesiva para cicatrizar y facilitar la entrada de hongos. La dirección debe ser contraria a la yema que se encuentre por debajo, para evitar que la humedad o agua se deslicen hasta ella que provocaría un deterioro. El punto de corte estaría por encima de la yema, a una distancia entre 5 y 10 milímetros. Si se corta más bajo la yema puede secarse, y si se hace demasiado alto, lo que se seca y pudre es el extremo demasiado largo de la rama. Si el corte es para aclareo, se corta completo, sin respetar yemas, ya que de lo que se trata es de eliminar partes completas.

 

 

Tipos de poda

 

- De formación: para conseguir un equilibrio adecuado en la parte aérea de un árbol y favorecer el desarrollo de la guía o rama principal. Se realiza durante los primeros años.

 

- De mantenimiento: para conservar la forma más adecuada para cada especie en concreto. En esta fase se eliminarán ramas secas o rotas, chupones, ramas que estorben o aparezcan torcidas, aclareo o reducción de copa, etc.

 

- De rejuvenicimiento: en el caso de árboles frutales, para prolongar la vida productiva del ejemplar, evitando su agotamiento y fomentando el desarrollo de nuevas ramas fructíferas.

 

 

HERRAMIENTAS

   

Es importante usar herramientas de buena calidad, deben estar lo más limpias y afiladas posible, para evitar causar daño a los ejemplares podados, tanto en heridas como en infecciones. Para que nos duren más tiempo y cumplan bien su función, han de someterse a un buen mantenimiento limpiándolas con algo de aceite (o un producto apropiado como parefina o petróleo), guardarlos en un lugar seco. También es conveniente desinfectarlas después de haber cortado ramas enfermas.

Para ramillas finas  de no más de un dedo de grueso, basta con las tijeras podaderas de hoja curva y mango largo.

Para ramas que tengan el grueso de una muñeca o más, puede  emplearse  una sierra.

Para los setos pequeños se usan tijeras especiales de hoja larga y estrecha, provistas de un mango de madera, largo y resistente.

Para setos muy grandes, se puede usar una podadera eléctrica, aunque sino se usan bien puede producir muchos daños.

 

 

Poda de coníferas

 

Las coníferas entre los que se encuentran pinos, abetos, tsugas, entre otros, sólo se deben podar una vez al año, y a ser posible cuando ya hayan crecido los brotes de primavera y la madera haya cogido cuerpo, momento que suele coincidir con los meses de julio o agosto.

 

 

Poda de setos

 

Para conseguir un efecto armonioso en un seto, al finalizar el trabajo de poda, debe quedar más estrecho por la parte superior que por la inferior. Para conseguir mantener la horizontalidad puede servir de guía un par de estacas clavadas en el suelo a la altura deseada y una cuerda tensada entre ambas.

Los setos de coníferas se podan una vez al año, cuando hayan crecido los brotes de primavera, y la madera haya cogido cuerpo, que suele ser a mediados de verano. No vuelven a rebrotar por la parte podada, así que ésta no debe ser muy enérgica.

Los setos de hoja caduca deben podarse dos veces al año casi desde su plantación, para que así sean más compactos y proporcionen la necesaria protección. Una se efectuará en otoño o invierno y la otra en julio o agosto, cuando se produzca la brotadura primaveral y la madera esté un poco dura.

 

 

Poda de árbol o arbusto de hoja caduca

 

La mejor época para podar un árbol o arbusto perennifolio es al final de la estación fría, antes de la brotadura, así se consigue estimularla, nunca debe coincidir con un momento de heladas fuertes, pues el ejemplar resultaría dañado durante este proceso seriamente.

 

 

Poda de   arbusto decorativo por su flor

 

La poda de este tipo de arbustos es más complicada, pues hay especies que sólo florecen en las ramas del año y por lo tanto si se cortan se echará a perder la floración. En este caso, si las flores aparecen durante el verano o primavera, la poda debe efectuarse durante la época templada o fría, cortando exclusivamente los brotes de la temporada anterior, dejando un sobrante por rama de unos 5 centímetros. Si el arbusto florece sobre ramas del año anterior, pero lo hace durante el invierno o primavera, la poda se llevará a cabo después de la floración. Si las flores aparecen a mediados de la primavera, el recorte debe ser más enérgico. Por último cuando se trata de arbustos en los que la floración aparece en las ramas más viejas, se podarán anualmente todos los brotes del año.

 

 

Poda de árbol o arbusto  en forma piramidal o con copa

 

Es importante controlar el desarrollo de la rama principal, para limitar el crecimiento de las ramas laterales, consiguiendo que la guía sobresalga sobre las demás. Si la rama principal está enferma o desgajada por efecto del viento o cualquier otra causa, gracias a la poda se puede crear una nueva guía mediante el entutoramiento de una rama lateral cercana a  la destruida. Se deben eliminar progresivamente las ramas más bajas para llevar la copa a la altura deseada.

 

 

Poda de árbol o arbusto en forma de bola

 

Los ejemplares que presentan esta forma tienen el problema de que al centro penetra con difiicultad el aire y la luz, por lo que la mayor parte de las ramas se desarrollan raquítidas. Por eso hay que vaciar el centro lo más posible y se recortan por igual las ramillas más pequeñas, para que el ejemplar siga manteniento su forma y crecer más sano.

 

 

Poda de un árbol grande

 

En ejemplares grandes debe darse una poda fuerta cada 8 ó 10 años, para eliminar las ramas demasiado gruesas que rompan la armonía del conjunto, o las que estén enfermas o desgajadas. El corte debe darse varios metros por encima de la poda anterior y de la forma más limpia posible. Para evitar desgajamientos es conveniente realizar una entalladura previa por la parte inferior de la rama. Para evitar que en la zona de corte se almacene agua, que pudiera producir infección, el corte debe darse en sentido oblicuo al suelo, lo más liso posible. Cuando es necesario eliminar varias ramas gruesas, es mejor cortarlas en años sucesivos, para que el árbol sufra menos. Recubrir cada corte con una masilla comercial que impermeabilice y desinfecte la madera, así se evitarán posibles enfermedades fúngicas o bacterianas y podredumbres.  

 

 

 

PODA DE FRUTALES

 

La principal finalidad de la poda de frutales es obtener un número mayor de frutos y que a la vez sean más grandes y jugosos, pero también debemos saber que si la poda no es correcta, el árbol tendrá más enfermedades y además tenga menos frutos.

Para proceder a la poda deberemos utilizar herramientas limpias y afiladas. Deberemos aplicar masilla protectora para evitar la entrada en la herida de bacterias u hongos. El corte debe ser liso, así evitaremos que el agua se acumule. En las ramas de gran tamaño, el corte ha de hacerse lo más próximo posible al tronco, sin dejar muñones ni arañar la corteza. En las ramas más jovenes será mejor que dejemos un trozo de rama con la última yema.

 

Las herramientas adecuadas para una rama pequeña es una serpeta o gran navaja de filo curvo y muy afilado. Para ramas medias, podemos realizarlo con tijeras de podar, según el grosor podemos usar una clase u otra, ya que podemos encontrarlas de una o dos manos. Para ramas de gran tamaño utilizaremos un serrucho o hacha.

 

Podemos diferenciar dos tipos de poda:

 

- De formación cuya finalidad es darle al árbol una forma adecuada para facilitar la recogida de frutos.

 

- De fructificación para aumentar la producción de frutos.

 

En los dos casos podemos hacer a su vez una poda por despunte o por aclareo:

 

- Poda por despunte, es la eliminación de todos los extremos de las ramas, da lo mismo que sean jovenes o viejas. Se emplea sobre todo en los frutales de pepita.

 

- Poda por aclareo, sólo se elimina la mitad de los órganos de cualquier edad, (yemas, ramas o frutos). Este tipo se reserva sobre todo a los frutales de hueso.

Por último recordar que la mejor época para la poda de frutales es el primer tercio de la época fría, y una vez se haya producido la caída de las hojas. Nunca podar un árbol en el que ya hayan aparecido las yemas florales porque se debilitaría.

 

 

PODA DE ROSALES

 

Se podan al menos una vez al año, ya que las rosas aparecen sobre los brotes del año. Se realiza en marzo, fuera del periodo habitual de heladas. Se puede completar esta poda, haciendo otra en noviembre, en la que se eliminan los restos de madera muerta y las últimas flores marchitas.  Se usan tijeras de una mano, y si es un tocón o rama muy gruesa, se puede usar tijeras de dos manos. El corte debe ser a bisel por encima de la yema, la distancia que separa la yema del corte nunca debe ser superior a los 5 centímetros  y con la inclinación opuesta a ésta, para evitar que el agua escurra sobre la yema. Si se quiere eliminar totalmente una rama, el corte se hará lo más cerca posible de su inserción, sin dejar tocón ni dañar la rama que la sustenta.

Antes de comenzar a podar, se deben limpiar y afilar bien  las herramientas, para evitar la transmisión de enfermedades de una planta a otra. Si durante este proceso  el rosal resulta dañado, limpie las heridas con polisulfuro de calcio o vela derretida con el fin de sellar las grietas e impedir la entrada de algún patógeno.

Elimine las ramas secas, dañadas o enfermas y enmarañadas. Para saber si una rama está muerta, la superficie que se ve tras el corte del tallo es de color marrón, si está viva es de color blanco.

Elimine los  chupones que brotan del portainjerto, ya que no dan flores o son de tipo silvestre,  y consumen  agua y nutrientes. Se reconocen porque las hojas son verde claro, son mas pequeñas y el tronco aparece por lo general más espinoso. Eliminarlos desde su inserción.

Elimine las flores marchitas que además de  afearlo, consumen energías para formar el nuevo brote. Se deben eliminar cortando por debajo de la segunda hoja a partir de la flor.

También se cortarán aquellos brotes abortados, que son aquellos que crecen pero no dan flor.

Algunas veces  hay brotes con tres capullos, para conseguir flores más grandes y mejor formadas hay que eliminar dos de ellos, dejando solo el   central.

 

 

 

Poda de los rosales tipo matorral y miniatura

 

Se deben conservar de 3 a 7 ramas principales, dando preferencia a los brotes jóvenes y eliminando los brotes leñosos. Podar dejando de 3 a 5 yemas, como a unos 15 ó 20 centímetros y despejar también en centro.

 

 

Poda de rosales trepadores

 

No se recomienda podarles durante los dos primeros años de plantados, ya que durante este tiempo precisa toda su energía para desarrollar ramas.

En los que florecen varias veces al año y los rosales llorones se deben conservar entre 3 y 5 ramas, que serán las que formarán la armadura. Cortar  dejando 5 o 6 yemas, es decir como unos 30 ó 40 centímetros en  los brotes laterales.

En los  trepadores de floración anual, se deben conservar 6 o 7 ramas principales, cortando las ramas laterales, y  dejando 2 yemas.

     

 

Poda de rosales viejos

 

No se deben podar de forma sistemática, eliminar ramas  muertos o que estén enmarañando la estructura.

 

 

Poda de rosales arbustivos y rastreros

 

Se podan  a partir del tercer o cuarto año de haberlos plantado. Podar las ramas terminales. Se debe repetir la operación cada 3 años.

 

 

Poda de rosales híbridos de té y grandifloras

 

Se deben conservar 3 ó 4 ramas, las más nuevas, y de 5 a   6 yemas.

 

 

Poda de rosales floribundas

 

Se deben conservar 6 ó 7 yemas.

 

 

Poda de rosales shurb

 

Sólo se eliminan aquellas ramas secas y viejas, dejando que las más jóvenes se desarrollen de forma natural.

 

 

 

 


 

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