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Hace más de 5.000 años que los chinos construían bellos jardines palaciegos y los adornaban con arbustos y flores cultivadas, cada uno colocado en su propio recipiente de cerámica.

Una de las imagenes más antiguas que se conservan de plantas en macetas procede del palacio de la reina Hatshepsut de Egipto, que reinó desde 1503-1482 a. de C. Es un bajorrelieve tallado en piedra, que adorna la tumba de la reina. Como la reina quería incienso, que se obtiene de un árbol llamado " Boswellia" , y sólo se hallaba en la tierra de Punt, en África Oriental, envió una expedición para buscar estos árboles y traerlos.

No sólo se cultivaban plantas medicinales o culinarias, en muchas civilizaciones primitivas las plantas ornamentales gozaban de gran estima, en algunos antiguos dibujos chinos se ven azaleas y lirios en macetas decoradas, aunque eso sí era algo exclusivo de las personas adineradas. Tanto que en la India era un delito que un hombre común criase una orquídea, y en Japón pasaba lo mismo con las rosas y la palmera  kannon chiku, conocida como Rhapis excelsa.

 

 

Los babilonios eran jardineros expertos y loa famosos Jardines Colgantes del rey Nabucodonosor tenían árboles que crecían en recipientes de cerámica porosa. El rey hizo plantar los jardines para su mujer quien en su exilio añoraba las plantas de su tierra.

El rey de Israel, Salomón, también fué un experto jardinero que cultivaba plantas medicinales, hizo experimentos de cultivos en agua y multiplicación por esqueje.

En la antigua Grecia ya empezaron a aparecer las agrupaciones de plantas en diversos recipientes. Cada año se celebraba el festival de Adonis (Dios de la fertilidad vegetal) y se plantaban " jardines de Adonis" para simbolizar la muerte y resurrección estacional del joven dios. Se sembraban semillas de rápida germinación en macetas, cestas y otros recipientes y durante ocho días se cuidaban hasta que estaban vigorosas. Entonces se agrupaban alrededor de los tempos de Adonis y se dejaba de cuidarlas por lo que se marchitaban y morían. Esta  costumbre se hizo muy popular entre el pueblo, llegando a nuestros días como adornos decorativos en escaleras, balcones y patios.

En Roma también era característico en muchas casas las macetas en interiores, para compensar el limitado espacio de jardines. La aportación más importante de los romanos fue el desarrollo de medios artificiales para cultivar plantas fuera de temporada. Se traían cargamentos de rosas de Alejandría y Cartagena y las hacían florecer en invierno mediante invernáculos especiales, que tenían un tejado de cristal transparente y se mantenían calientes por medio de conducciones de agua caliente. También desarrollaron la técnica de " forzado" , rodeándolas de un canal lleno de agua caliente, gracias a este aumento de temperatura, y a la humedad, se conseguía que florecieran fuera de temporada.

Durante la Edad Media en Europa, el estudio de las técnicas de cultivo, los secretos de las plantas medicinales y condimentos vegetales estuvo en manos de los monjes, aunque apenas se cultivaban las plantas por su belleza. Se usaban las aromáticas repartidas por el suelo para que al ser pisadas desprendieran su aroma y se repartiera por toda la casa.

Fue en el Renacimiento cuando se recuperó el arte de la jardinería en recipientes. El humanista y arquitecto florentino León Battista Alberti diseñó un jardín a finales del siglo XV donde se exhibían en cubas de cerámica hiedras, mirtos, enegros, vides y limoneros. Los exploradores empezaron a traer plantas de todos los rincones del Nuevo Mundo para ser plantadas, de las cuales algunas se adaptaban y otras no demasiado. Había plantas que en el siglo XVI, como el tomate por ejemplo sólo se usaba como ornamental porque se consideraba peligrosa para comer, lo mismo le sucedió a la judía escarlata de Sudamérica en el siglo XVII.

Según iban llegando a Europa más plantas, ciertas variedades raras y bellas se convirtieron en moda, como sucedió con el tulipán  a principios del siglo XVII, del cual se trajeron bulbos silvestres de Oriente y se empezaron a hibridar para producir nuevos colores y formas para exhibirlos tanto en interiores como en exterior. Fué en los Países Bajos donde se empezó a comercializar con ellos durante la Guerra de los " treinta años" , tanto que se hicieron y perdieron auténticas fortunas, llegando a convertirse en una moneda, hasta que en 1637 se aprobó una ley para detener la especulación. Y aunque el mercado se desvaneció, Holanda sigue siendo el centro mundial del tulipán.

Los colonos que llegaron a América, también llevaron consigo muchas plantas europeas y las criaban en recipientes en sus casas y jardines, como calendula, habichuelas, claveles, alhelies, jacintos, hiedra, lirios, entre otras especies aromáticas y legumbres.

En 1819 se perfeccionaron los métodos de transporte cuando el doctor Livingstone, un botánico y cirujano de la Compañía de las Indias Orientales en Cantón, sugirió que debería adoptarse el método chino de criar plantas en macetas con mantillo fibroso y que las plantas debían ponerse en las macetas dos meses antes del viaje.

En 1834 Nathaniel Ward, descubrió que las plantas podían crecer en una caja cerrada de cristal, reciclando su propia humedad por transpiración, por lo que se podían incluso criar pequeñas selvas domésticas de plantas tropicales. Así se pudieron transportar ejemplares delicados,  en perfectas condiciones y con  éxito   garantizado.

Así con la gran disponibilidad de plantas exóticas y al poder criarlas con éxito en estas cajas o invernáculos, se pusireon de moda entre la gente menos adinerada. Empezaban a demandarse helechos, orquídeas, dracaena, cissus, etc.  La orquídea era una de las más buscadas y como crecían colgadas en las ramas superiores de los árboles comenzaron a talarse bosques enteros. En Inglaterra la familia Veitch empezó a experimentar y creó orquídeas híbridas, Streptocarpus, Hippeastrum y begonias.

Ya a mediados del siglo XIX las plantas se convirtieron en un elemento esencial en muchos hogares. Se empezaron a construir complejos refugios para helechos como invernaderos en miniatura. Las palmeras no podían faltan en ningún salón, así como los centros. Los cactus y crasas aparecieron en los años veinte.

 

Características

Cada planta es diferente y según su hábitat precisa unas condiciones distinas para sobrevivir, algunas se adaptan mejor que otras a sus nuevas condiciones. La mayor parte de las variedades que encontramos en el interior de nuestras casas proceden de regiones tropicales, ya que son plantas que al proceder de selvas y bosques se han adaptado a sobrevivir con una mínima cantidad de luz.

Las grandes hojas del Ficus, Monstera y otras similares tienen una máxima superficie foliar para poder recibir toda la luz posible. Los tallos de Chlorophytum, Cissus y Tradescantia son rasteros y se arrastran hacia zonas de luz filtrada por las hojas. Casi todas son de hoja perenne, y tienen una época de reposo en la que detienen su crecimiento. En su hábitat natural hay plantas que crecen en una tierra con mantillo del bosque y otras llamadas epífitas como las orquídeas y bromélias, extienden su sistema radicular entre hojas y musgos de las ramas altas de los árboles. Hoy en día dada la gran diversidad de mantillos del mercado, se puede  encontrar perfectamente la tierra adecuada para cada tipo de planta.

La temperatura elevada no es tan importante, como mantener el grado de humedad requerido, que se conseguirá humedeciendo con frecuencia las hojas por pulverización o bien crear una atmósfera cerrada en un terrario  o un jardín en botella. Si es una planta delicada y no se pueden mojar las hojas, se puede colocar un plato debajo con guijarros y agua.

Hay otro tipo de plantas, como son las crasas y cactus que se adaptan muy bien a los interiores, ya que son plantas que en su hábitat natural presentan condiciones muy cambiantes: lluvia, sequía prolongada, calor agobiante, frío por la noche.  Aunque en los interiores no llegan a alcanzar la altura que presentan normalmente.

Los helechos y palmeras que proceden de lugares húmedos y umbrosos, se adaptan peor a los interiores, ya que la elevada temperatura de nuestras habitaciones con las calefacciones y grandes ventanales hacen que se marchiten y mueran.

Las mejores plantas de interior son aquellas capaces de soportar sin inmutarse las más variables condiciones, como por ejemplo Dracaena, Philodendron, Ficus, Aspidistra, Chlorophytum,  Sansevieria, Fatsia  y la hiedra, que se encuentra en todas las zonas del mundo y es muy adaptable y dócil.

Dada la gran diversidad de plantas de interior podemos encontrar una planta para cada situación y cada época del año. Podemos crear con alguna ayuda arquitectónica rocallas, lagunas, claros de bosque. Si tenemos grandes lunas de cristal la luz penetrará suficientemente como para que crezcan altos ejemplares de Ficus benjamina o Sparrmannia. Podemos hacer que la hiedra trepe por las paredes de nuestra casa igual que lo hace por el exterior. No solamente pueden mantenerse en jardineras o macetas, podemos hacer que parezcan  como si nacieran del suelo.

 

Géneros

Acalypha  

Adiantum

Aechmea

Aeschynanthus

Aglaonema

Alocasia

Anthurium

Aphelandra  

Ardisia

Asparagus

Aspidistra

Asplenium

Begonia rex

Beloperone

Billbergia

Blechnum

Caladium

Calathea  

Calceolaria

Chamaedorea

Chlorophytum

Cibotium  

Cissus

Clivia

Codiaeum

Coleus

Columnea

Cordyline

Crossandra

Cryptanthus  

Ctenanthe

Cyathea  

Cycas

Cyclamen  

Cyperus

Cyrtomium

Davallia

Dicksonia  

Dieffenbachia

Dizygotheca

Dracaena

Epipremnum

Episcia

Euphorbia

Fatsia  

Ficus

Fittonia  

Guzmania

Gynura

Hedera

Heliconia

Hemigraphis  

Hippeastrum

Homalomena

Howeia    

Hyacinthus

Hypoestes

Iresine

Kalanchoe  

Maranta

Monstera

Nematanthus

Neoregelia

Nephrolepis

Nertera

Nidularium

Pachira

Pellaea

Peperomia

Phalaenopsis

Philodendron

Phyllitis

Pilea

Piper

Pisonia

Platycerium

Plectranthus

Polypodium

Polystichum

Pteris

Rhapis

Rhoicissus

Saintpaulia  

Sansevieria

Saxifraga

Schefflera

Schlumbergera/Zygocactus

Selaginella  

Sparrmannia  

Spathiphyllum

Strelitzia

Streptocarpus

Stromanthe

Syngonium

Tillandsia

Tradescantia

Vriesea  

x Fatshedera

 

 

 

 

 


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